París. Una vez más, el presidente Trump ha encontrado alguna excusa para criticar a Francia; esta vez, por las protestas que han atraído la atención internacional.

¿Qué las ha hecho estallar? Lo que es seguro es que las miles de personas que han salido a las calles de Francia lo han hecho sin que los intereses de Estados Unidos estén en juego, pero Trump sí lo piensa así. Según él las marchas han sido detonadas por un trato injusto en el comercio entre Europa y EU.

“Las grandes y violentas protestas francesas ocurren porque (las autoridades) no han tomado en cuenta lo mal que los Estados Unidos han sido tratados en materia de comercio por la Unión Europea o por los pagos justos por nuestra gran protección militar”, escribió el presidente en Twitter.

Chalecos Amarillos

Las “grandes y violentas protestas francesas” a las que se refiere Trump son parte del movimiento gilet jaune o “chaleco amarillo”, que comenzó como respuesta al aumento de los precios del combustible diesel, consecuencia del intento que hace el presidente Macron de frenar el cambio climático.

Pero las protestas se expandieron rápidamente por el descontento general con un presidente cuyos índices de aprobación han caído en picada hasta llegar a 26%, debido muy probablemente a que a menudo se ve distante y fuera de contacto con las preocupaciones de la gente común.

La protesta más tumultuosa tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando más de 282,000 personas bloquearon carreteras en toda Francia. Según las estadísticas publicadas por el ministro del Interior, Christophe Castaner, alrededor de 106,000 se reunieron este fin de semana.

Sin embargo, los ojos del mundo, incluidos los de Trump, quedaron cautivados por las imágenes de un enfrentamiento entre manifestantes y policías en los Campos Elíseos, una de las avenidas más grandes de la capital francesa. La policía disparó gases lacrimógenos y los manifestantes lanzaron piedras.

Cerca de 8,000 personas se reunieron en la avenida, según el Ministerio del Interior.

A pesar del drama que emerge de esas imágenes, muchas más personas se reunieron en París el sábado para protestar pacíficamente por una causa diferente: el fin del sexismo y la violencia contra las mujeres. Según los informes de los medios franceses, hasta 30,000 asistieron.