Tapachula, México. Ante la dificultad de solicitar refugio en Estados Unidos, países como México, con sistemas de asilo mucho más pequeños, están experimentando aumentos exponenciales, al convertirse en otra opción para los migrantes.

El presidente Donald Trump se queja del incremento de las solicitudes de asilo en Estados Unidos, las cuales se triplicaron en siete años, hasta llegar a 254,000 en el 2018, según las estadísticas globales compiladas por la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

Pero las solicitudes de asilo en México se dispararon más de 3,500% durante el mismo período. Y podrían casi triplicarse sólo este año, a alrededor de 80,000.

El aumento de solicitantes de asilo en el hemisferio proviene de una cascada de crisis: la implosión de Venezuela, la represión de los disidentes por parte del gobierno autoritario de Nicaragua y los desastres agrícolas y la violencia de las pandillas en El Salvador, Guatemala y Honduras.

Ahora, México está lidiando con otra causa: los pasos de Trump para estrechar la frontera de Estados Unidos, que están llevando a las personas a buscar alternativas, y que causan un cuello de botella en el sur.

Este año, México podría convertirse en uno de los 10 principales receptores de solicitudes de asilo en el mundo.

“México se ha convertido cada vez más en un país de destino para los centroamericanos”, consideró William Spindler, portavoz de América Latina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

La oficina de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, (Comar), en Tapachula, Chiapas, procesa alrededor de dos tercios de las solicitudes de asilo del país.

Con 48 funcionarios en todo el país autorizados para firmar las aprobaciones de asilo, la comisión logró procesar solo 5,700 de casi 30,000 solicitudes el año pasado.

Se espera que el número de solicitantes aumente por las medidas de EU, aunque México ha endurecido su política.