Investigadores sospechan ahora que por lo menos 21 prostitutas fueron traídas por personal militar y del Servicio Secreto estadounidense al Hotel Caribe en Cartagena, Colombia, la semana pasada, un aumento dramático en el número de mujeres divulgado anteriormente por funcionarios del gobierno.

Las autoridades indicaron que 11 agentes del Servicio Secreto y nueve militares son sospechosos de la conducta indebida que ocurrió antes del viaje del presidente Obama al país para una cumbre económica internacional. Inicialmente, los informes sugerían que el personal militar, algunos de los cuales fueron confinados en sus habitaciones después de que ocurriera el escándalo, sólo habían violado el toque de queda, mientras que los miembros del Servicio Secreto se involucraron con las prostitutas.

Dos de los agentes del Servicio Secreto forman parte de la agencia desde hace mucho tiempo y perciben los sueldos más altos dentro de la escala salarial del gobierno federal, de acuerdo con un funcionario del Congreso con conocimiento de la investigación. Los dos agentes, a los que el funcionario se refiere como SG-14 , están en la cima de la tabla general, el sistema utilizado para compensar a los empleados federales. Dependiendo de dónde sea la base de los agentes y otros factores, pueden llegar a ganar hasta 110,000 dólares al año o más.

En su rueda de prensa diaria, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, afirmó que el presidente Barack Obama tiene confianza en el director del Servicio Secreto, Mark Sullivan, y esperará los resultados de una investigación antes de considerar el futuro de la agencia.

Sullivan actuó con rapidez en respuesta a este incidente y está supervisando una investigación en estos momentos , indicó Carney.

Collins, líder republicano del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, expuso que Sullivan le comentó que la cualidad más importante de un oficial del Servicio Secreto es el carácter. Si los hechos demuestran que, como éstos en particular lo aparentan, se trata de una increíble falta de carácter y una violación a la seguridad potencialmente peligrosa .

Estas acusaciones ahora provocan el escrutinio de la cultura del Servicio Secreto estadounidense, donde se le ha escuchado bromear a los agentes casados durante el despegue de aeronaves que su lema es ruedas arriba, anillos afuera , y el aumento de nuevas preguntas en la agencia y el Pentágono acerca de la supervisión institucional en los más altos niveles del aparato de seguridad del Presidente.