El presidente de Rusia Vladimir Putin declaró que firmará un proyecto de ley que prohibiría a los estadounidenses la adopción de niños rusos, una aparente represalia por una ley estadounidense que pide visa y establece sanciones financieras a los funcionarios rusos, que se considere, han estado conectados con la muerte del denunciante ruso Sergei Magnitski.

La ley significaría que los cerca de 1,000 huérfanos que encuentran hogares en Estados Unidos cada año y los 46 niños que ya están en el proceso de adopción se quedaría en Rusia.

Rusia no está sola en sus preocupaciones. En otras partes, otros gobiernos también han implementado requisitos más estrictos para la adopción internacional en los últimos años, después de descubrir que el apetito occidental por la adopción de huérfanos, en el mejor de los casos, superó el suministro - y en el peor, condujo a un fraude generalizado.

Numerosos defensores de los niños estadounidenses y rusos han criticado esta nueva medida rusa, argumentando que las autoridades de dicho país, no hacen nada para mejorar la situación de los 740,000 niños huérfanos en ese país. Sólo 18,000 rusos están ahora a la espera de adoptar un niño.

Son caníbales. Matan el país y matan a los niños , comentó Boris L. Altshuler, el presidente del grupo de defensa de Derechos del Niño, del parlamento ruso para el New York Times.

El proyecto de ley es una medida de represalia por la recientemente aprobada ley Magnitski.