Beirut. Fuertes enfrentamientos estallaron ayer en Damasco entre las fuerzas rebeldes y el Ejército sirio, después de una relativa calma en una batalla que ha durado varias semanas.

Los combatientes rebeldes atacaron a las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad en la Plaza Abbasseen, en el centro de Damasco, así como en varios barrios que rodean la capital, según activistas de la oposición.

Sin embargo, la agencia oficial siria Arab News emitió una negación, al reportar que los informes de enfrentamientos en Damasco son categóricamente infundados y son intentos desesperados destinados a levantar la moral de los terroristas .

Ayer, dos coches-bomba tuvieron como objetivo las oficinas de la inteligencia militar siria y la Dirección General de Seguridad, la rama de inteligencia del Ministerio del Interior, en la ciudad de Palmira, en el centro de Siria, matando al menos a 12 personas e hiriendo a más de 20, de acuerdo con Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo de vigilancia que monitorea la violencia en el país.

Los medios estatales confirmaron los ataques, pero aseguraron que los coches-bomba habían explotado en una zona residencial de la ciudad.

La intensificación de la violencia el miércoles se produjo dos días después de que Moaz al-Khatib, jefe de la coalición de la oposición siria, instó al gobierno de Al-Assad comenzar a negociar el fin de la guerra civil.