Es un momento sumamente raro en la política cuando todo y todos se detienen debido a un solo evento. El primer debate de las elecciones generales el entre el presidente Obama y el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, del miércoles por la noche es uno de esos momentos. Piense en éste como el Super Bowl de la política, uno en el que si incluso a uno no le gusta el juego, lo sintoniza porque es un acontecimiento cultural. (Y sí, estamos conscientes de que acabamos de denominar acontecimiento cultural a un debate presidencial).

Es claro que el debate en Denver tendrá importantes implicaciones sobre cómo serán jugadas las cinco semanas restantes de la campaña. ¿Qué podemos esperar de Obama y Romney para la noche del miércoles? Aquí están algunas cosas para tomar en cuenta:

*Obama y la ofensiva de cuatro esquinas: Como aquellas épocas cuando existía un reloj de tiro en el basquetbol universitario, el equipo que llevaba la delantera al final de la segunda mitad sólo se aferraba a la pelota, ordeñando el reloj y aniquilando toda esperanza de un regreso de sus oponentes.

Al ver el rendimiento de Obama en el debate del 2008 en contra del senador John McCain se nota un candidato que sabe que está en la delantera y sólo quiere estar seguro de aferrarse a la bola.

Si se trata de recordar un momento verdaderamente memorable de los tres debates Obama-McCain, se encontrará en apuros para lograrlo. Eso es un testimonio de la capacidad de Obama para ejecutar su estrategia de cuatro esquinas. Apareció serio y sobrio acerca de los problemas de la nación, pero también no le dejó casi ninguna posibilidad a McCain para robarle el balón.

Espere más de lo mismo la noche del miércoles y en los siguientes dos debates presidenciales, por parte de Obama. Mientras que la ventaja de Obama es más débil en este punto del 2012 de lo que lo era en el 2008, el Presidente y su equipo saben que están arriba y que la carga de probar los argumentos recae en Romney. Dada esa realidad, no espere que el titular de la oficina tome riesgo en lo absoluto.

*Romney fuera de su zona de confort: En 95% de los debates durante las primarias presidenciales republicanas, Romney era el favorito. Eso significaba que recibiría la mayoría de las preguntas y críticas. En términos generales, Romney maneja bien ese papel. Ignoró la mayoría de los ataques de sus oponentes e hizo todo lo que pudo para mantener la atención en Obama y su manejo de la economía.

Pero aquella dinámica de Romney como favorito no será vista el miércoles.

Ése no es un papel con el que Romney se haya sentido cómodo con los debates pasados. Sus intentos de ir en contra de McCain durante los debates de las primarias republicanas del 2008 a menudo fallaron y Romney parecía incómodo al jugar a la ofensiva.

*La dinámica del uno-a-uno: En La princesa prometida, Andre El Gigante interpreta a un secuaz llamado Fezzik. Cuando se enfrenta a una sola persona después de años de pelear contra grupos de hombres al mismo tiempo, Fezzik tiene problemas. Se usan diferentes movimientos cuando luchas en contra de media docena de personas que cuando tienes que preocuparte por una sola , explicaba Andre.

Romney ha pasado su vida entera como político debatiendo en el escenario con un grupo de personas, la mayoría de los cuales trataba de conspirar en su contra. Por otra parte, la más reciente experiencia de debate de Obama viene de sus tres debates electorales generales contra McCain y, antes de eso, un debate uno-a-uno con la entonces senadora por Nueva York Hillary Clinton en las primarias demócratas.

*El giro de la maquinaria: el mundo actual de las noticias, los blogs políticos, la radio y todo lo demás garantiza prácticamente que a pocos segundos del fin del debate, ambos candidatos san declarados el claro ganador en alguna parte.

¿Qué es lo que significa esa gran cantidad de ruido mediático político? Significa que a menos que un candidato se eleve poderosamente o tropiece de la misma manera, es difícil ver que cualquiera de los dos logre una gran victoria en el debate del miércoles.