En medio de una serie de nuevos sondeos en los estados indecisos, dados a conocer ayer -¡seis encuestas patrocinadas por los medios de comunicación en cinco estados clave!- es importante recordar un hecho electoral muy simple: Ohio es más importante que los otros estados indecisos.

Ésta no es una mera conjetura. La historia ha demostrado que ningún republicano ha sido elegido para ocupar la Casa Blanca sin Ohio. Sin los 20 votos electorales de Ohio en el 2004, el Presidente George W. Bush se hubiera quedado corto en sus aspiraciones para un segundo mandato. Sin Ohio en el 2000, nunca hubiera sido elegido Presidente en primer lugar.

Pero no es sólo historia. Las matemáticas -matemáticas electorales para ser precisos- dejan muy en claro que Ohio, tal como existe en el mapa, es prácticamente una herramienta imprescindible para Mitt Romney.

Este año, Ohio y sus 18 votos electorales (el estado perdió dos distritos electorales en la redistribución decenal) se inclinan por Obama. La última encuesta de NBC, The Wall Street Journal y Marist, que muestra a Obama con una ventaja de 51 contra 45%, confirma que mientras que en Ohio se ha apretado la carrera, el Presidente mantiene una ventaja estadísticamente significativa. (La encuesta de The Real Clear Politics le da a Obama una ventaja de 1.6 puntos en Ohio).

Con Ohio en la bolsa, el presidente Obama está a 15 votos electorales de los 270 que necesita para la victoria, mientras que Romney está a 64 votos electorales de distancia; incluso ganando en Carolina del Norte, que actualmente se inclina en su favor.

Si Romney gana en los estados clave de Virginia (13 votos electorales), Florida (29), Colorado (9) y Nevada (6), apenas llegaría a los 263 votos electorales. Si además ganara en Iowa (6) y New Hampshire (4) y en todos los estados en juego, salvo en Wisconsin, Romney lograría 271 votos electorales, el margen más estrecho posible. (271 votos electorales fueron con los que ganó George W. Bush ganó en el 2000).

Si Romney pudiera convertir a Ohio en su favor, su camino electoral será más holgado.

Si Ohio le perteneciera a Romney en lugar de a Obama, el Presidente tendría 237 votos electorales contra 224 de Romney; un margen de partida más accesible.

Para ganar en ese escenario, Romney sólo necesitaría 46 votos electorales más, los que podía lograr al ganar en Florida (29), Virginia (13) y Nevada (6) o New Hampshire (4), un resultado totalmente plausible.

En pocas palabras: con Ohio en su favor, Romney tiene un caso muy creíble para pensar que puede llegar a los 270 votos electorales. Sin él, su caso no sería imposible de lograr, pero sí estaría muy cerca de ser increíble.

El equipo de Romney -y los republicanos en general- están muy conscientes de este hecho. Es por eso que Romney, junto al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, han pasado los últimos dos días en Ohio. Obama también entiende la importancia de Ohio y estuvo ahí el martes.

El camino que tome Ohio también lo tomará la carrera presidencial. Otra vez.