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Geopolítica

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¿Por qué Mike Pence le dio el “sí” a Donald Trump?

El posible vicepresidente por el Partido Republicano tiene un as bajo la manga. Su agenda tiene vistas al 2020. En el fondo, parece que se ha convencido a sí mismo de que él puede cambiar a Trump.

Mientras observaba a Donald Trump presentar a Mike Pence -y con esto me refiero a hablar de sí mismo durante 30 minutos- yo seguía pensando: ¿por qué el gobernador de Indiana está de acuerdo con esto?

Después de todo, no es posible que Pence, de 57 años, no supiera a lo que se estaba metiendo. En este punto, Trump es bien conocido en los círculos del GOP (Partido Republicano). Uno sabe lo que está recibiendo.

Así que, ¿por qué?, ¿por qué ponerse tan cerca de alguien que ha mostrado poca consideración para el partido al que liderará en cuestión de días, y mucho menos lo que se refiere a cualquier político que no se llame Donald Trump?

Esto es lo que ocurrió:

1. Pence quería salirse de Indiana.

Pence regresó a su estado natal para contender por la gubernatura en el 2012 con una visión clara de que era una plataforma de lanzamiento más eficaz para sus ambiciones nacionales que un puesto en el Congreso -incluso uno en el que Pence fue parte de la dirección del partido-.

Pero su regreso a Indiana no funcionó exactamente de acuerdo al plan. (Estar de vuelta en casa no es lo que uno cree que será; simplemente basta ver Beautiful Girls). El duro camino de Pence se convirtió en noticia nacional el año pasado cuando firmó una ley de libertad religiosa que llamó la atención masiva (de manera negativa). Pence rápidamente modificó la ley con la esperanza de salvar algo del naufragio político y terminó por hacer enojar a su base social conservadora.

El resultado de toda esta locura fue que Pence se volvió vulnerable, mientras miraba de lejos su carrera de reelección para el 2016. Los demócratas habían reclutado al expresidente de la Cámara estatal, John Gregg, un candidato serio, creíble y generalmente conservador. Las encuestas independientes en los últimos meses mostraron que la carrera fue sorprendentemente competitiva.

Así que Pence se bajó del tren mientras conseguía algo bueno.

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2. Pence siempre estuvo más cómodo en el escenario nacional.

Esto lo escribió Matt Tully, columnista político del Indianapolis Star:

Pence es una criatura de Washington. Ahí es donde se encuentran sus más cercanos aliados y asesores, y sus habilidades como comunicador para hablar de punto específicos y su postura como un combatiente partisano encajan bien en el Capitolio. Estas habilidades no son particularmente beneficiosas en el papel más pragmático de gobernador .

A veces lo que usted piensa que quiere: a) no es lo que quiere y/o b) no es en lo que destacas. Ése parece ser el caso de Pence como gobernador de Indiana. No es difícil argumentar que prosperó mucho más en su década en la Casa Blanca -aumentando rápidamente las filas de sus seguidores y convertiéndose en alguien de quién cuidarse - de lo que logró en sus cuatro años como gobernador.

Al firmar con Trump, Mike Pence se permite de nuevo el acceso a Washington y al escenario nacional. Y en una muy, muy alta percha.

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3. Pence tiene su mirada en el futuro.

No importa lo que piensa de Trump y sus posibilidades de ganar, es difícil argumentar que candidato a la vicepresidencia se vea mal en el currículum de Pence.

Si Trump pierde, Pence puede hacer comprender a los partidarios del poderoso de los bienes raíces que es el candidato natural para ellos en el 2020. Y puede argumentar frente al stablishment del GOP que tomó la candidatura de vicepresidente por el bien de los republicanos en el partido -con la esperanza de lograr la modulación de Trump y otorgándole más posibilidades de ganar las elecciones-. ¿A alguien se le ocurriría culpar a Pence si no logra esta empresa? Es difícil imaginarlo.

Suponiendo que Pence ejecuta una oferta creíble y respetable como VP -en otras palabras, el anti-Sarah Palin- probablemente se ha garantizado a sí mismo un espacio en o cerca del nivel más alto de los futuros candidatos republicanos para el 2020.

Por otro lado, digamos que Trump gana. De repente Pence es VP y el primero en la fila para ser el candidato republicano en el 2024 o el 2028.

De cualquier manera, es un ganar-ganar para Pence.

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4. Cree que realmente puede ayudar a Trump a vencer a Clinton.

Le creo a Pence cuando dice que una de las principales razones por las que le dijo sí a Trump fue porque él no quiere que Hillary Clinton llegue a ser presidenta y está dispuesto a hacer todo lo posible para evitar que eso suceda.

Pence llegó a la política como un luchador social conservador y de principios, que desprecia claramente lo que él cree que los Clinton -y el Partido Demócrata en el sentido más amplio- representan.

Pence, probablemente, se ha convencido de que él puede cambiar a Trump, o por lo menos doblegarlo a su voluntad, lo suficiente para que los dos se puedan aprovechar del disgusto por Clinton en el país y en realidad puedan ganar las próximas elecciones del 2016.

Y puede ser que sea la única persona capaz de lograr esa proeza. (Nunca se debe subestimar la capacidad de los políticos de creer en su propia singularidad).

Chris Cillizza escribe en The Fix, un blog de política para The Washington Post. También cubre la Casa Blanca.

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