Buenos Aires. Un polémico decreto que firmó el presidente Sebastián Piñera el pasado sábado donde Chile avanza sobre la plataforma continental marina de la Argentina unos 1,000 kilómetros cuadrados de la zona de Hielos Continentales, esconde otros intereses de fondo más allá de la expresión nacionalista de acaparar territorio.

No es casual el malestar que desató en el presidente Fernández y las notas de queja de la Cancillería argentina contra Chile por el decreto de Piñera. Se trata de un avance que podría entorpecer potenciales negocios petroleros para la Argentina y una infinidad de negocios bajo tierra que hasta ahora se desconocen.

En su momento, el secretario de Islas Malvinas de la Cancillería, Daniel Filmus dijo sin vueltas: "la demarcación de la plataforma continental permite tener certeza y seguridad jurídica respecto de las áreas en las cuales se puede desarrollar la potencialidad de la explotación off shore.

A la vez, en la Casa Rosada admitieron que en la zona en disputa con Chile hay minerales y eventuales yacimientos de petróleo. Esta afirmación se basa en el llamado a licitación que la Secretaría de Energía había abierto en más de 18 áreas correspondientes a la zona de ampliación de la plataforma continental marina que la Argentina ganó en el 2016 tras un fallo de Naciones Unidas.

Las licitaciones para la exploración y posterior explotación de yacimientos hidrocarburíferos bajo el lecho marino se encuentran en la Cuenca Norte ( frente a la Costa de Mar del Plata), en la Cuenca Austral ( frente a Tierra del Fuego) y en Cuenca Malvinas, cercana a la zona de aguas en disputa de Argentina con el Reino Unido desde hace décadas.