Edward Cody

París. LA POLICÍA antiterrorismo francesa irrumpió ayer en un apartamento de Toulouse¬ y, tras un intenso tiroteo, mató al joven radical islámico que admitió haber matado a tres soldados, a tres niños judíos y a un rabino en una ola de terrorismo de ocho días.

El duro enfrentamiento de cinco minutos puso fin no sólo al sitio de 31 horas del apartamento de Mohammed Merah, sino también al estremecimiento que recorrió Francia al enterarse la nación de los crímenes que Merah cometió a sangre fría y de su determinación de llevar a cabo más asesinatos de no haber sido abatido.

El ministro del Interior, Claude Gueant, anunció que Merah, de 24 años, rompió el contacto con los negociadores de la policía poco antes de la medianoche y aseguró que dispararía contra los policías si se acercaban. Durante las maratónicas conversaciones con la policía, Merah reconoció haber matado a los soldados, al rabino y a los niños en tres ataques separados.

Dos disparos se escucharon en el apartamento de Merah en las primeras horas de la mañana de ayer, lo que generó especulaciones de que el joven extremista pudiera haberse suicidado, indicó Gueant.

Pero alrededor de las 10:30 de la mañana, cuando la fuertemente armada policía paramilitar entró en el apartamento por la puerta y varias ventanas, Merah salió del cuarto de baño, disparando, expuso Gueant.

Armado con una pistola Colt .45, disparó con tanta rapidez que sonaba como un arma automática , comentó Francois Molins, fiscal jefe de París.

Después de disparar, Merah saltó por una ventana abierta y fue encontrado muerto en el suelo , manifestó Gueant.

Más tarde, Molins expuso que Merah fue muerto por un disparo en la cabeza hecho por la policía cuando respondían al ataque, Molins lo describió como legítima defensa.

Su muerte trajo el alivio de que el trágico episodio había terminado, pero éste fue eclipsado por el hecho de que Merah ahora no podrá ser llevado a un juicio público, según lo ordenado por el presidente Nicolas Sarkozy.

Molins comentó el miércoles que Merah había dicho a los negociadores que fue él quien cometió los asesinatos en Toulouse y Montauban para vengar la muerte de niños palestinos asesinados por israelíes; para desafiar la participación militar de Francia en Afganistán, y para protestar en contra de la ley que prohíbe a las mujeres musulmanas usar velo de toda la cara en la calle.