BATON ROUGE. El presidente Barack Obama arribó el martes a la zona arrasada por las inundaciones del sur de Luisiana para dar apoyo a las víctimas y responder a las críticas de que demoró su respuesta al desastre.

Obama fue recibido por funcionarios de ambos partidos; el mandatario se dirigió a un barrio en que las tormentas dejaron al menos 13 víctimas fatales y obligaron a miles a abandonar sus viviendas.

Obama recibió algunas críticas por continuar hasta el final las dos semanas de vacaciones con su familia en Martha’s Vineyard, Massachusetts, antes de inspeccionar personalmente las zonas afectadas y reunirse con los vecinos.

La Casa Blanca informó que Obama acepta las críticas sobre las apariencias siempre que la respuesta federal al desastre sea adecuada.

La tormenta y las inundaciones han dañado 60,000 viviendas y obligado a miles a buscar refugios temporarios. Más de 115,000 personas han solicitado ayuda federal, y el estado sostuvo que se han entregado hasta el momento 20 millones de dólares.