Bagdad. Con los atentados de París y el derribo de un avión de pasajeros ruso, el Estado Islámico(ISIS) ha declarado la guerra al resto del mundo, provocando nuevas reacciones para hacer frente a la amenaza emergente.

Sin embargo, puede que ya sea demasiado tarde, además de difícil, cualquier solución rápida o fácil para la maraña en que se ha convertido Medio Oriente en los últimos cuatro años, desde que la Primavera Árabe sumió en el caos a la región.

Lo que el rey de Jordania, Abdullah II, llamó como el inicio de un tercera guerra mundial contra la humanidad , se ha convertido, con mayor precisión, en un revoltijo de guerras superpuestas impulsadas por conflictivas agendas para derrotar al Estado Islámico. Convirtiendo el asunto en una competencia, con actividades políticas a menudo contradictorias.

En esos cuatro años, cuatro estados árabes Irak, Siria, Libia y Yemen se han derrumbado de manera efectiva: en todos estos países las guerras civiles están en su apogeo. Las potencias mundiales se han alineado en diferentes lados de estas guerras. El caos ha dado a los herederos del legado de Osama Bin Laden el regalo más grande que podrían haber esperado: el regalo del tiempo y el espacio.

Ayudados por el desinterés de un mundo cansado y preocupado después de los fracasos de la guerra de Irak, por un puñado de veteranos de Al Qaeda, algunos insurgentes iraquíes endurecidos, ideólogos yihadistas árabes y aquellos voluntarios occidentales que se han movido en un vacío dejado por el colapso de los gobiernos de Siria e Irak, se construyó así un protoestado. Difícilmente se puede decir que cuentan como un Estado real, pero controlan el territorio, aumenta los impuestos y mantiene un ejército.

Cualquier respuesta ahora es muy tarde , dijo Shadi Hamid, de Institución Brookings, en Washington. Los costos de la inacción se han acumulado y no podemos deshacer el daño de los últimos cuatro años , dijo.

Ahora nos enfrentamos a un enemigo que tiene más santuarios y espacios operativos que nunca. El campo de batalla es ahora mucho más grande de lo que era antes , dijo Bruce Riedel, también de Institución Brookings.

También es más complicado. En ningún momento ningún poder del mundo ha hecho una prioridad derrotar al Estado Islámico, incluyendo a EU, dijo Peter Harling, especialista en el tema.

Para el gobierno de Obama, el evitar entrar en otra guerra en Medio Oriente ha sido la prioridad política más importante, seguida de la cercana posibilidad de un acuerdo nuclear con Irán. Parece haber pocas dudas de que EU ha relegado su política sobre Siria, supuestamente destinada a eliminar al presidente Bashar Al Assad, con el fin de no poner en riesgo el acuerdo con Irán, dijo Hamid.

Por otra parte, Arabia Saudita, el aliado árabe más poderoso de EU, se preocupa sobre todo por el desafío planteado por Irán y está gastando sus energías militares en la lucha contra las milicias apoyadas por Irán, los houthi, en Yemen. Parece poco probable que los ataques de París generen una respuesta internacional más coherente, según los analistas.