El sueño de Cataluña por convertirse en un Estado con forma de República y sus intentos por conseguir su independencia se explican por razones históricas y económicas.

Para muchos académicos, el independentismo en Cataluña se alimenta de los hechos históricos en los que la comunidad sufrió represión con la Guerra de Sucesión (1701-1714), además de los 40 años de la dictadura de Francisco Franco. Para algunos estudiosos, no se puede afirmar que Cataluña nunca fue independiente.

Los independentistas han vivido con la percepción de que su pertenencia al Estado español es una mera imposición histórica.

En la Edad Media, Cataluña, con la Corona de Aragón, fue el principado de Cataluña, un área independiente, un país independiente, que además tenía un Parlamento propio, un sistema jurídico y un código comercial propio que fue copiado por todo el mundo mediterráneo y por lo tanto fue un área independiente.

En 1714, en la Guerra de Sucesión Cataluña perdió sus fueros y órganos de autogobierno, fecha considerada como la pérdida de su independencia; no obstante, para otros historiadores, a pesar del descontento que se vivió tras la Guerra de Sucesión, no hay indicios de que Cataluña haya sido independiente en algún momento de su historia, pues este hecho no fue un conflicto entre España y Cataluña, aunque Cataluña pagó un alto precio.

Economía, factor

Por otro lado, en los últimos años el descontento entre los catalanes en materia de aportación fiscal al gobierno español ha ido escalando, ya que consideran que la retribución es alta y que la inversión no está a la altura de la economía, cuando Cataluña es uno de los principales motores del desarrollo económico de España.

A pesar de tener una elevada deuda, la región es puntero en exportaciones, industria, investigación y turismo, alcanzando a representar 19% del Producto Interno Bruto (PIB) español en el 2016, por lo que competía con Madrid (18.9%) por ser la región más rica del país.