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La diplomacia militar de Trump
Cuando los principales asesores de política exterior del presidente Trump se reunieron recientemente para plantear un nuevo plan estratégico sobre Afganistán, con tan sólo leer la lista de nombres de los asistentes, uno podía notar el giro significativo de la política exterior del presidente Trump.
Cuando los principales asesores de política exterior del presidente Trump se reunieron recientemente para plantear un nuevo plan estratégico sobre Afganistán, con tan sólo leer la lista de nombres de los asistentes, uno podía notar el giro significativo de la política exterior del presidente Trump.
Los generales que estuvieron en la junta fueron los siguientes: H. R. McMaster, actual asesor de seguridad nacional; Joseph Dunford, presidente del Estado Mayor; y dos generales de cuatro estrellas retirados: James Mattis, secretario de Defensa y John Kelly, secretario de Seguridad Nacional.
La reunión tuvo lugar un día en que Rex Tillerson, secretario de Estado, se encontraba en Nueva York. Entre algunos de los asistentes a la junta surgieron voces que consideraron que lo de Tillerson representaba a un ausente sin permiso .
Una preocupación entre funcionarios y exfuncionarios de la Casa Blanca es que la fuerte presencia militar en el primer círculo de Trump podría hacer más difícil supervisar eficazmente al conjunto de agencias no militares involucradas en política exterior. La desconexión entre el Pentágono con el Departamento de Estado ilustra la influencia de los militares en la administración Trump.
Adicionalmente, la Casa Blanca ha pedido a la secretaria de Estado llevar a cabo recortes, por lo que la militarización se podría acentuar en la diplomacia.
Rompe tradición en el NSC; poca presencia civil
Militares activos y retirados no sólo ocupan las posiciones de mayor rango en la administración, también se encuentran ocupando plazas clave en la Casa Blanca, anteriormente cubiertas por civiles o diplomáticos expertos. De acuerdo a un análisis de The Washington Post, al menos 10 de las 25 posiciones de elevado rango en el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) se encuentran en manos de militares. En la administración de Obama sólo había dos militares.
En el Consejo Nacional de Seguridad tenía que haber un mecanismo civil para guiar la estrategia y la toma de decisiones , dijo Derek Chollet, un alto funcionario de la Casa Blanca de Obama. Aunque existe una larga tradición de personal militar que sirve en el consejo, Chollet dijo que el personal normalmente ha estado dominado por los funcionarios de carrera y expertos no burócratas.
El giro que le ha dado Trump revela la demostración de fuerza que quiere dar a su administración.
Durante la campaña electoral y ahora en la Casa Blanca, Trump ha prometido derrotar al Estado Islámico; también ha endurecido su discurso contra una serie de adversarios, encabezados por Corea del Norte e Irán.
Trump, a diferencia de Obama, no dedica en sus discursos bélicos unas palabras sobre la esperanza de mejorar la vida en sociedades que hoy son cerradas y gobernadas por dictadores.
Así el inicio de una nueva era en la que los militares eclipsan a los diplomáticos.