Manama. Investigadores de Bahréin descubrieron evidencia de un esquema de corrupción multimillonario, ejecutado por un banco del golfo Pérsico, que ayudó secretamente a Irán a evadir sanciones impuestas por la comunidad internacional, con el objetivo de controlar su programa nuclear y poner fin a la ayuda a grupos terroristas, de acuerdo con documentos presentados en una disputa legal y a los que tuvo acceso The Washington Post.

Los registros de una auditoría del gobierno de Bahréin revelan que el ahora cerrado Future Bank, una entidad financiera bahreiní cuyos dueños eran iraníes, alteró rutinariamente los documentos financieros para enmascarar el comercio ilícito entre Irán y docenas de socios extranjeros.

De acuerdo con esos documentos, el banco ocultó transacciones por un valor mínimo de 7,000 millones de dólares entre el 2004 y el 2015, una época en la que muchos ciudadanos e instituciones financieras iraníes tenían prohibido operar en los mercados internacionales.

Los auditores también descubrieron cientos de cuentas bancarias ligadas a individuos declarados culpables de delitos, que incluyen lavado de dinero y financiamiento del terrorismo. Incluso, préstamos proporcionados a compañías que pertenecen a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, la organización militar iraní que opera en el extranjero.

Funcionarios bahreiníes compararon a Future Bank con un “caballo de Troya” financiero que opera desde el pequeño país del golfo Pérsico. Bahréin acusó a los funcionarios de Future Bank de una “amplia gama de conductas ilícitas” y agregó que las actividades descubiertas hasta ahora son sólo la “punta del iceberg, porque muchas transacciones parecen haber sido hábilmente ocultas”.

“Bahréin nunca sufrió violaciones de esta magnitud. Las ramificaciones que brotan del crimen sistemático realizado por el Future Bank no se pueden exagerar”, indicó el pequeño reino en una nota elevada a la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya.

No es la primera vez que se señala contra esta entidad financiera nacida en el 2004 como un proyecto conjunto entre los bancos Melli y Siderat de Irán y el Ahli United Bank de Bahrein.

En el 2015, Bahréin, finalmente, cerró el banco, lo que provocó una denuncia en La Haya contra el país de parte de las dos entidades financieras iraníes que lo controlaban.

En el 2008, Estados Unidos y Europa incluyeron a Future Bank en una lista negra por su presunto rol en violar las sanciones sobre Irán.

Esto, a su vez, llevó al gobierno bahreiní a iniciar la auditoría que develó el alcance de la actividad criminal por la cual Irán logró acceso a los mercados internacionales.

Entre las muchas prácticas detalladas, estaba la remoción deliberada de la información de identificación que acompaña una transferencia de dinero entre bancos, ocultando el origen de los fondos. Se realizaron al menos 4,500 transferencias por un total de 4,700 millones de dólares.

“No mencionen el nombre de nuestro banco, los códigos de referencia BIC (para países y bancos) en ningún mensaje enviado a Estados Unidos y no hagan envíos a través de Nueva York”, era una de las instrucciones a los empleados de Future Bank.