Bruselas. Hungría y Polonia bloquearon el día de ayer 16 de noviembre, la aprobación del presupuesto plurianual de la Unión Europea (UE) y un paquete vinculado de respuesta pospandemia, en una decisión que deja al bloque sumergido en una crisis política.

Así, las discusiones por el enorme presupuesto europeo para el período 2021-2027, por algo más de un billón de euros, y el enorme plan de recuperación pospandemia, de 750,000 millones de euros, quedan sumergidas en la incertidumbre.

Hungría y Polonia se oponen a la vinculación que condiciona el acceso a los fondos de la UE al respeto del Estado de derecho y la calidad democrática, y por ello sus enviados vetaron cualquier decisión, dijeron diplomáticos de la UE.

“Hungría ha vetado el presupuesto”, confirmó en Budapest Zoltan Kovacs, portavoz del primer ministro Viktor Orbán.

“No podemos apoyar el plan en su forma actual para vincular los criterios del Estado de derecho a las decisiones presupuestarias”, dijo.

El embajador de Alemania, Michael Clauss, quien presidió la reunión, lamentó que “ya hemos perdido demasiado tiempo en vista de la segunda oleada de la pandemia y el impacto económico”.

“Es crucial que el paquete sea ahora adoptado rápidamente, o de lo contrario Europa tendrá que enfrentar una crisis muy seria”.

Alemania, que ocupa la presidencia rotativa de la UE, se había empeñado en resolver la interminable batalla por la cuestión del presupuesto antes del fin de año.

Ante esta situación, se agendó otra videoconferencia entre los países miembros para discutir una salida al estancamiento.

El veto de húngaros y polacos desató reacciones encendidas. El legislador alemán Manfred Weber, líder del bloque de centroderecha en el Parlamento europeo, lamentó la decisión. “Negar al conjunto de Europa acceso a fondos para superar la peor crisis en décadas, es una irresponsabilidad”.

Crisis a la vista

Los líderes de la UE creían haber resuelto la disputa sobre el presupuesto de siete años para la UE y el plan de estímulo asociado, durante una cumbre maratón de cuatro días en julio, pero Polonia y Hungría se mantuvieron inflexibles en la negativa a vincular su financiación al juicio de Bruselas sobre si sus gastos se ajustan a la legislación de la UE.

“Veremos si Budapest y Varsovia están buscando garantías y si son aceptables”, dijo un diplomático, quien advirtió sobre los riesgos de una “grave crisis política”.

El Parlamento Europeo reaccionó con energía contra los recortes a algunos de sus programas favoritos, pero aceptó un nuevo acuerdo la semana pasada que suma 16,000 millones de euros.