Centennial. Una elaborada trampa, supuestamente creada para alejar a la policía del tiroteo en un cine de Colorado, tenía entre sus componentes napalm y termita improvisados, que se queman a tan elevadas temperaturas que el agua no puede apagar el fuego generado por éstos.

El técnico en bombas del FBI, Gumbinner Garret, describió ayer la trampa durante una audiencia en la que los fiscales expusieron su caso en contra del presunto asesino, James Holmes.

Manifestó que tres diferentes sistemas de encendido se encontraron en el apartamento de Holmes. Había un termo lleno de glicerina inclinado sobre una sartén llena de otro producto químico. Llamas y chispas se crean cuando se mezclan y un hilo conectaba el termo a la puerta de entrada.

La policía anunció que Holmes esperaba que un estéreo programado con un temporizador atraería a alguien a su departamento.

Los fiscales tratan de mostrar, en lo que se espera sea una audiencia de una semana, que el ataque del 20 de julio que mató a 12 personas e hirió a decenas fue un acto premeditado y que Holmes debe ser juzgado por ello.

Los abogados defensores exponen que es un enfermo mental.

Daniel King, uno de los abogados de Holmes, preguntó mordazmente a un patólogo que había detallado cada una de las fatalidades: ¿Está usted consciente de que la gente puede ser declarado no culpable por razones de locura?

Cuando los agentes de la policía llegaron al teatro, encontraron a Holmes de pie junto a su coche. Al principio, el agente Jason Oviatt indicó que pensó que Holmes era un policía por la forma en la que estaba vestido, pero que luego se dio cuenta de que estaba simplemente de pie y sin ninguna prisa de dirigirse hacia el cine.

Expuso que Holmes parecía muy tranquilo y que no parecía tener reacciones emocionales normales a lo que ocurría.

Luego de arrestar a Holmes, Justin Grizzle le preguntó si alguien le había ayudado. Él sólo me miró y sonrió con un gesto de satisfacción , recordó.