Era una noche de diversión, con música country sonando a través de las bocinas y decenas de universitarios en la pista de baile y la barra de un bar de Thousand Oaks. Un hombre vestido de negro y armado con una pistola Glock de calibre 45 abrió fuego contra el guarda de seguridad e irrumpió en el bar disparando metódicamente contra los presentes. Cuando todo acabó, habían muerto 12 personas, entre ellos un policía, y 25 heridos, además del suicidio del atacante, identificado como Ian David Long.

El atacante tenía 28 años. Sirvió en los Marines hasta el 2013 y había sido dado de alta por un especialista de salud mental. El pasado mes de abril, la policía acudió a su casa tras ser alertada por un altercado. “Hablaron con él, estaba alterado y actuó de forma un poco irracional”, según el sheriff del condado de Ventura, Geoff Dean. Los agentes sospecharon que podía padecer “estrés postraumático”, pero finalmente los expertos psiquiátricos que lo evaluaron allí mismo desestimaron su internamiento.

Por ahora se desconocen los motivos que llevaron a Long a actuar de esta manera, aunque el sheriff reveló que se está investigando en su casa en busca de pistas.

Long vivía en la zona de Newbury Park junto a su madre, relató uno de sus vecinos: “La madre es una mujer muy dulce, pero tenía muchos problemas con su hijo. Sé que había destrozado la casa”, apuntó Richard Berge, de 77 años.

De acuerdo con la versión oficial, el atacante se suicidó. “Es una escena horrible, hay sangre por todas partes”, expresó Dean.

En el interior del bar, se celebraba una fiesta juvenil a la que acudieron centenares de personas. Su página web señala que las noches de los miércoles se celebran las denominadas college country nights, entre las 21 y las 2 hora local. Muchos corrieron a esconderse en el ático, bajo la mesa de billar o rompieron las ventanas en su huida, describió Dean.

Entre los fallecidos está el número dos del sheriff del condado, Ron Helus, que fue alcanzado por varias balas tras acudir al lugar en respuesta a la primera llamada de emergencia.

El arma, comprada legalmente, incluía un dispositivo que le permitió disparar más balas de lo normal.

La administración de Barack Obama trató de hacer algo para frenar a los perturbados mentales. Después de la masacre en la escuela de Sandy Hook, perpetrada por un veinteañero con un cuadro psiquiátrico severo, aprobó una ley para restringir el acceso a las armas de los enfermos mentales. Pero Trump revocó esa ley en marzo del 2017 para devolverles todas las facilidades.

“Que Dios bendiga a todas las víctimas y sus familias”, dijo Trump en Twitter.