Ginebra. Luego de tres años, Estados Unidos volvió al Consejo de Derechos Humanos de la ONU tras una ausencia aprovechada por China para influir en ese órgano, al que también accedieron Paraguay y Honduras y en el que Argentina renovó su mandato.

Dieciocho países eran candidatos para cubrir otros tantos puestos a partir del 1 de enero. Estados Unidos obtuvo 168 votos y Eritrea, país acusado de violaciones a los derechos humanos, 144.

Aprovechándose de la ausencia de Estados Unidos, China y varios de sus socios, entre ellos Bielorrusia y Venezuela, multiplicaron en los últimos años las declaraciones conjuntas en apoyo de la actuación de Pekín en Hong Kong, Xinjiang y Tíbet, y denunciaron las "violaciones de los derechos humanos" en los países occidentales, entre ellos los de los pueblos autóctonos canadienses.

La salida de Estados Unidos de esta institución en 2018 bajo la presidencia de Donald Trump, que acusó al consejo de hipocresía y de ensañarse contra Israel, dejó el campo abierto a China para expandir su influencia.

Algunos temen que el retorno de Estados Unidos al consejo refuerce esta tendencia de creciente polarización.

"Podemos imaginarnos que chinos y estadounidenses no se harán regalos y utilizarán el consejo como una arena donde exponer sus rivalidades", puntualizó un diplomático europeo.

El líder del centro de reflexión Universal Rights Group de Ginebra, Marc Limon, lamenta que Estados Unidos "se concentre esencialmente en China" tras su retorno como observador al CDH este año.

"Muchos países están hartos porque no quieren ver el sistema multilateral rehén" de esta rivalidad, dijo Limon, apelando a Washington a ampliar su temática para recuperar el apoyo de países en desarrollo, ahora inclinados hacia Pekín.

El embajador chino ante la ONU en Ginebra, Chen Xu, espera que Estados Unidos pueda "llevar a cabo un diálogo constructivo e intente no convertir los derechos humanos en un instrumento político".

"Nosotros mismos estamos listos para seguir este enfoque que consiste en promover el diálogo, oponerse a la politización y tratar de poner el acento en las necesidades de los países en desarrollo", indicó a los periodistas.

"Farsa electoral"

Los miembros del CDH, cuyos puestos están repartidos en cinco grupos regionales, se eligen para tres años por mayoría absoluta en una votación secreta.

Cada año se renueva un tercio del organismo.

De los ocho miembros de América Latina y el Caribe, dejarán el consejo Uruguay y Bahamas, y seguirán Bolivia, Brasil, Cuba, México y Venezuela, además de Argentina por obtener el segundo mandato.

Human Rights Watch y el Servicio Internacional de Derechos Humanos (ISHR), una oenegé en Ginebra habían pedido no votar a países que violan notoriamente los derechos humanos, en clara referencia a Eritrea.

Además de Estados Unidos y Eritrea, fueron elegidos por mayoría (un mínimo de 97 votos), Argentina, Honduras, Paraguay, Finlandia, Luxemburgo, Benin, Camerún, Gambia, Somalia, Emiratos Árabes Unidos, India, Kazajstán, Malasia, Catar, Lituania y Montenegro.