El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció el miércoles por la noche la instauración del estado de emergencia durante tres meses en Turquía, tras un intento de golpe de Estado frustrado la semana pasada.

Detenciones, suspensiones, despidos. La purga alcanza a 55.000 turcos, especialmente de los sectores de la enseñanza, la policía, la justicia, el ejército y los medios de comunicación.

Esta enérgica respuesta generó temores en la comunidad internacional, que no frenaron la determinación del presidente turco, quien anunció la instauración del "estado de emergencia durante tres meses".

Esta decisión se anunció al término de una reunión del consejo de seguridad nacional y de un consejo de ministros en Ankara, adonde regresó el martes por la noche por primera vez desde el intento de golpe de Estado militar.

"Nuestro consejo de ministros decidió instaurar el estado de emergencia durante tres meses", anunció el jefe de Estado en rueda de prensa.

Esta medida era "necesaria para erradicar rápidamente todos los elementos de la organización terrorista implicada en el intento de golpe de Estado", agregó Erdogan, en alusión a su opositor, el predicador exiliado en Estados Unidos Fethullah Gülen, cuya extradición reclama.

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Según el presidente turco, la democracia no se verá comprometida en Turquía por el estado de emergencia, ya que este último "busca proteger y reforzar" los valores de "la democracia, la ley y las libertades".

En la noche del 15 al 16 de julio, un intento de golpe de Estado militar dejó más de 300 muertos, cien de los cuales eran golpistas.

Cerca de 55,000 personas, especialmente policías, profesores o militares, fueron suspendidos o despedidos. Más de 9,000 fueron arrestados.

Según la agencia Anadolu, 99 generales y almirantes se encuentran en detención preventiva a la espera de su juicio. Ali Yacizi, un ayudante de Erdogan, también está detenido.

Un nuevo balance oficial informó de 312 muertos durante el golpe, entre ellos 145 civiles, 60 policías y tres soldados. Un total de 104 rebeldes perdieron la vida.

El estado de emergencia no es la única medida adoptada el miércoles. El Consejo de Enseñanza Superior (YÖK) turco prohibió a los profesores universitarios los viajes de trabajo al extranjero.

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Según Erdogan, el golpe de Estado "puede que no haya terminado", "podrían haber otros planes".

"Puede que otros países estén implicados" en el golpe frustrado, agregó Erdogan, sin citarlos, en una entrevista a la cadena Al Jazeera.

El presidente turco aprovechó su entrevista televisada para cargar contra las críticas por la represión y las purgas de las autoridades turcas tras desbaratar el golpe de Estado.

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Y, especialmente, llamó al canciller francés, Jean-Marc Ayrault, quien advirtió contra la represión en el país, a "ocuparse de sus asuntos".

"Él debería ocuparse de sus asuntos. ¿Tiene la autoridad para hacer esas declaraciones sobre mi persona? No, no la tiene. Si quiere una lección de democracia, puede tener fácilmente una lección de democracia de nosotros", aseguró Erdogan.

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