Daca. Decenas de miles de personas participaron el día de ayer 27 de octubre, en una protesta contra Francia y sus productos en la capital de Bangladés, después de que el presidente Emmanuel Macron defendiera la publicación de caricaturas del profeta Mahoma.

La férrea defensa del mandatario francés al derecho a difundir estas caricaturas tras el asesinato de un profesor, decapitado en un ataque islamista por mostrar algunos de estos dibujos en clase, desató una ola de protestas en los países musulmanes.

En Siria la gente quemaba retratos del presidente francés, en la capital de Libia ardían banderas galas, y en los supermercados de Catar, Kuwait y otros países del Golfo, fueron retirados los productos franceses.

En Daca, la capital de Bangladés, la policía estimó que más de 40,000 personas se sumaron a la marcha organizada por el Islami Andolan Bangladesh (IAB), uno de los partidos islamistas más importantes.

La protesta fue detenida antes de que pudiera acercarse a la embajada francesa en la ciudad.

Los manifestantes gritaban “boicot a los productos franceses” para “castigar” a Macron.

“Emmanuel Macron es uno de los pocos dirigentes que adoran a Satán”, declaró ante la multitud reunida en la mezquita Baitul Mukarram un alto responsable del IAB, Ataur Rahman.

“Campaña de linchamiento”

En el homenaje al profesor Samuel Paty, Macron prometió que Francia no renunciaría a las caricaturas ni a la libertad de expresión.

A principios de octubre, tras otro ataque con cuchillo dirigido contra Charlie Hebdo, el mandatario francés ya anunció varias medidas para “combatir el separatismo islamista”.

El mundo musulmán acogió mal las afirmaciones de Macron y se desencadenó un movimiento de protestas, con Turquía a la cabeza, su presidente Recep Tayyip Erdogan, llamó al boicot de los productos franceses y cuestionó “la salud mental” de Macron. E incluso comparó el trato a los musulmanes en Europa al que padecieron los judíos antes de la Segunda Guerra Mundial, en lo que él calificó de una “campaña de linchamiento”.

El movimiento palestino islamista Hamás, los talibanes en Afganistán y el libanés Hezbolá también denunciaron a Francia.

Teherán convocó al número dos de la embajada de Francia en Irán. Islamabad hizo lo mismo con el embajador galo. En Jordania, el ministro de Asuntos Islámicos Mohamed al Khalayleh protestó. Marruecos “enérgicamente” condenó las caricaturas. Argelia criticó la “campaña virulenta” contra el islam.

Por su parte, el gobierno de Francia instó a sus ciudadanos a ser cautelosos y evitar las manifestaciones en los países musulmanes.

“Es aconsejable evitar las zonas donde se celebran manifestaciones, mantenerse alejado de las reuniones y seguir las orientaciones de la embajada”, dijo el ministerio de Relaciones Exteriores francés en su sitio web.