Tiroteo masivo tras tiroteo masivo, los demócratas piden más regulaciones de armas mientras que los republicanos hacen hincapié en la importancia de mejorar la atención a la salud mental. Ambos son necesarios. Sin embargo, el resultado deprimente de esta rutina partidista ha sido que no pasa nada en cada tema.

Eso podría cambiar pronto, al menos en la parte que responde a la salud mental. Las propuestas de ley sobre la salud mental están a punto de ser presentadas en ambas cámaras. Deben lograr pasar, conseguir la reconciliación y ser firmadas como ley.

La versión de la Casa Blanca es la más potente de todas. Defendida por el republicano Tim Murphy, empezaría por reformar la manera en que Medicaid trata el cuidado de la salud mental, por lo que es más fácil de rembolsar los hospitales para el tratamiento y eliminar el bloqueo de los pagos por la atención a la salud mental y la física en el mismo día.

NOTICIA: Por su bien biológico: no sea cool

Se trataría entonces de ofrecer más dinero a los estados que adopten el tratamiento ambulatorio esencialmente, la atención obligatoria para las personas con enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia, supervisados ??fuera de las instalaciones de salud mental.

Sería relajar los estándares de privacidad que han servido para mantener a las familias en el oscurantismo en lo referente a la condición de sus seres queridos enfermos. Se insistirá para que el dinero federal vaya a los programas que tienen alguna evidencia que sugiere que ayudarían a las personas con enfermedades mentales. Y también invertiría en centros de salud mental comunitarios.

A algunos defensores de las personas con enfermedades mentales no les gusta el proyecto de ley, argumentando que forzarán a la gente a un tratamiento que es excesivamente coercitivo y que el gobierno debe atenerse a la clase de asistencia que muchas personas realmente necesitan, como la ayuda en el tema de vivienda.

NOTICIA: Trastornos mentales, desde la juventud

Sin embargo, el punto central es ayudar a las personas que más lo necesitan los enfermos mentales graves, sobre todo aquéllos que no entienden que tienen problemas. Estas personas pueden no estar dispuestas a tomar los medicamentos necesarios o aceptar los subsidios de vivienda y sus familias podrían no saber mucho acerca de sus enfermedades. El estado tiene una buena razón para intervenir.

Todavía hay varias cuestiones pendientes de solucionar para los legisladores. Entre ellos se encuentra cómo combinar la versión de la Cámara con la del Senado, que se centra más en el financiamiento de varios programas de becas que presionan por cosas tales como el tratamiento ambulatorio supervisado. La cuestión de qué tanto contarle a las familias también está sobre la mesa, aunque los legisladores parecen estar tomando una dirección sabiamente clara sobre la apertura de las notas de terapia o la reducción de sanciones a los médicos que violen la confidencialidad del paciente.

Por último, está la cuestión del costo. Eliminar los obstáculos a la cobertura de la atención a la salud mental en Medicaid, por ejemplo, bien podría costar grandes cantidades de dinero. No está claro si los legisladores podrán mantener los costos manejables o tendrán que encontrar financiación adicional para compensar el precio.

NOTICIA: Crecen las enfermedades mentales; faltan psiquiatras

Cualquiera de estos problemas podría hundir el proyecto de ley en alguna parte en el proceso legislativo. Eso sería una vergüenza. La Ley de Cuidado de Salud Asequible ha recorrido un largo camino para aumentar el acceso a los servicios de salud mental en un momento histórico para la atención psiquiátrica. Pero el gobierno tiene todas las razones para insistir en que los miles de millones que gasta en servicios de salud mental están bien orientados y son eficaces.