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El adiós a las grasas trans de la dieta estadounidense
La medida que adoptará Estados Unidos es un gran cambio en el suministro alimentario.

Cuando toda la discusión tiende a centrarse en cómo el sistema alimentario estadounidense le falla a la gente, puede ser fácil olvidar sus éxitos. Uno de esos casos fue llevado a los reflectores este 16 de junio.
La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos anunció que pondrá en marcha una nueva prohibición de tolerancia casi cero de los aceites parcialmente hidrogenados, la principal fuente de grasas trans (grasas que al ser hidrogenadas u horneadas pasan del estado líquido al sólido, con el fin de utilizarse en alimentos). Las compañías de alimentos tendrán tres años para eliminar gradualmente el ingrediente de sus ofertas. La decisión se produce después de un anuncio del 2013 que aseguraba que la prohibición era inminente.
Es probablemente el cambio más importante en nuestro suministro de alimentos en décadas , dijo Michael Jacobson, director ejecutivo del Centro para la Ciencia en el Interés Público y un impulsor del cambio. Esta acción salvará miles de vidas cada año .
Hay varios edulcorantes artificiales que han sido prohibidos en los últimos años, incluyendo el cyclomate en la década de 1960. Pero ninguno de ellos, explica Jacobson, ha sido tan claramente vinculado a decenas de miles de muertes como las grasas trans. Incluso la introducción de etiquetas nutrimentales en 1993, dice, aunque ha ayudado a capacitar a la población, no ha salvado vidas de tal manera.
Durante más de un siglo, las grasas trans han sido una parte esencial del sistema alimentario estadounidense. Casi cualquier cosa que fuese freída o al horno las tenía. Los alimentos que se hacían con las grasas trans sabían mejor y, quizás más importante aun, duraban más tiempo. Nadie se preocupó, porque nadie sabía lo peligroso que era.
Pero poco a poco, la investigación comenzó a hacerse popular. En los años 1970 y 1980, los estudios comenzaron a sugerir que el consumo de la grasa por el hombre podría estar vinculado a enfermedades cardíacas, por lo menos en animales. El consumo cayó, en gran medida por el temor al efecto que podía tener en los humanos.
Luego, en 1990, un estudio clínico sacudió la tierra. Se encontró que el consumo de grasas trans llevaba a niveles más altos del colesterol malo y niveles más bajos el colesterol bueno. También impulsó un torbellino de investigación, incluyendo un estudio de la USDA, que la industria alimentaria esperaba exculpar grasas trans, pero hizo todo lo contrario. El consumo, estudio tras estudio reveló, estaba asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas.
Para el 2003, el gobierno estadounidense requería que todos los alimentos elaborados con grasas trans llevaran una etiqueta.
Tal vez el signo más revelador se produjo en el 2006, cuando Nueva York prohibió el lípido de todas las panaderías y restaurantes. La industria alimentaria se había quejado durante mucho tiempo de que la eliminación de las grasas trans sería costosa y su sustitución, difícil. Pero los restaurantes lograron mantenerse, intercambiando el ingrediente por otros aceites.
Ésa fue la clave , dijo Jacobson. Se demostró que la grasas trans podrían ser eliminadas de casi cualquier cosa .
Los estadounidenses han reducido su consumo de grasas trans en aproximadamente 85% en la última década.
El 15% restante será un apretón para muchas empresas de alimentos, que se han abstenido. Entre ellos se incluyen algunos fabricantes de palomitas de maíz, glaseado y conocidas marcas de galletas. Jacobson se ha asegurado de realizar un seguimiento de ellos en Pinterest, donde el instituto toma imágenes de los infractores.
En tres años, ya no será necesario. Lo que antes era un elemento clave de la comida más vendida comercialmente en EU pronto será eliminado casi por completo.
La industria de alimentos probablemente seguirá argumentando que hay algunos alimentos en los que se necesitan (grasas trans) , dijo Jacobson. Pero eso no es cierto. El gobierno lo sabe .
Incluso si el cambio demuestra un gran gasto para los fabricantes de confecciones, es seguro decir que es trivial en comparación con el costo de salud asociado a seguir sirviendo grasas trans a uno de los países más obesos del mundo.
erp