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El PP castiga a su política más brillante; Cayetana en sus propias palabras
Quiso ser el ariete de la “batalla cultural” en España, pero el presidente del Partido Popular (PP) la cesó del cargo de portavoz en el Congreso. ¿Quién es Cayetana Álvarez de Toledo? ¿Por qué Mario Vargas Llosa le dedicó una rotunda defensa en una de sus tribunas en El País?
“Es el mejor trabajo que Cayetana ha hecho y lo más que tenemos que agradecerle: demostrar, con palabras y con hechos, que no hay razón alguna para que la derecha democrática tenga complejos de inferioridad frente a la izquierda comunista (...)”, escribió Vargas Llosa el pasado 23 de agosto, seis días después de que Pablo Casado, presidente del PP, la destituyera de su puesto por considerar que Cayetana había retado el pensamiento único del partido; pensó que “mi manera de ejercer la libertad era incompatible con su autoridad”, comentó Cayetana a la cadena COPE.
A Casado le molestó la entrevista que Cayetana Álvarez de Toledo le dio a Javier Casqueiro en El País el domingo 16 de agosto. Sobre la destitución de Javier Elorriaga, uno de los afines de Cayetana en el Congreso, por parte de Casado, la entonces portavoz del PP declaró a El País: “Yo no lo hubiera destituido. Ejercía su responsabilidad con notabilísima eficiencia”.
“Confundimos la discrepancia con la disidencia y la libertad con la indisciplina. La libertad no es indisciplina”, y remata, “un partido no debe ser una estructura militar”, comenta Cayetana.
Casado piensa que un partido político hace las veces de una cadena de cafeterías o de hamburguesas, en donde el cliente siempre tiene la razón. “Un partido no puede pretender que una sociedad se parezca a él por mucha razón que tenga”, indicó el presidente del PP en una reunión. Cayetana desacredita la postura de Casado: “Significa renunciar a dar una batalla ideológica y cultural precisamente cuando es más urgente” (El Mundo, 30 de agosto).
Cayetana no cree que los ciudadanos deban ser “adulados como clientes, a los que siempre se les da la razón, o tratados como niños, a los que servimos a diario la papilla del argumentario prefabricado en la sede central”.
Álvarez de Toledo quiso dar una batalla ideológica a la coalición del gobierno de Pedro Sánchez conformado por el PSOE y Unidas Podemos. Al haber pedido un gobierno de concentración entre el PP y PSOE, Cayetana identifica a su enemigo: Pablo Iglesias, de Unidas Podemos. “España es un tablero inclinado. Quienes defienden posiciones liberales y conservadores en España están en la parte de abajo del tablero. Y quienes defienden posiciones de izquierdas o nacionalistas están en la parte superior”. En esta parte del tablero “la izquierda goza de la hegemonía mediática y cultural”.
“¿Quiénes son los que se han desgañitado pidiendo a Cayetana en esta año moderación y centrismo?”, plantea Vargas Llosa, y él mismo responde: “algunos distraídos militantes del Partido Popular, sin duda, pero sobre todo socialistas y comunistas”. Cayetana revela a El Mundo palabras en el mismo sentido: “Yo me esperaba desde el principio el ataque de la izquierda y de los nacionalistas. Pronto advertí que también tendría que arrostrar el ataque de los barones. Lo que nunca me imaginé es que parte de la labor de desgaste viniera de la propia estructura de Génova” (en referencia al nombre de la calle en donde se encuentra la sede del PP en Madrid).
Los populistas son los que dan papilla a los integrantes de la sociedad. “Pablo Iglesias promueve la erosión de la democracia, es un republicano de hojalata, fake”, señala Cayetana.
En la batalla cultural de Cayetana también estaba el independentismo catalán: “Existen catalanes que no quieren vivir con otros catalanes y catalanes que no quieren vivir con otros españoles, y yo creo que a esos ciudadanos hay que reclamarles una profunda meditación democrática”, comentó Cayetana en alguna ocasión.
El presidente del PP se queda si una líder y brillante portavoz; elige la corrección política y el pensamiento estandar.

