Nuevas sanciones de Estados Unidos han ampliado el frente en el creciente conflicto económico de Occidente con Irán, al arremeter en contra de grandes franjas de la infraestructura industrial del país, aun cuando los líderes iraníes han indicado su disposición a reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear del país.

Al mismo tiempo que la economía de Irán se recupera de las sanciones anteriores, las nuevas medidas, aprobadas por el Congreso y firmadas por el presidente Obama la semana pasada, pretenden asestar poderosos golpes en contra de las principales industrias del país islámico, que van desde la navegación comercial y el control de puertos hasta los medios de comunicación controlados por el gobierno, expusieron funcionarios del Congreso y expertos económicos.

Mientras que algunas de las sanciones anteriores de Estados Unidos tenían como objetivo a individuos y empresas vinculadas con la industria nuclear de Irán, las nuevas políticas están más cerca de ser un verdadero embargo comercial, diseñado para atacar y debilitar sistemáticamente los principales pilares económicos de Irán y amenazar al país con el colapso económico, afirmaron los funcionarios estadounidenses.

Esto significa ingresar efectivamente a la lista negra a sectores enteros de la economía iraní. El objetivo es crear un efecto amedrentador sobre todo el comercio no humanitario de Irán , indicó Mark Dubowitz, director ejecutivo del think tank, Fundación para la Defensa de la Democracia.

Al ampliar el enfoque hacia industrias enteras, el nuevo esfuerzo está destinado a hacer más difícil para Irán evadir las sanciones previamente impuestas por EU y otros países occidentales, expuso Dubowitz.

El endurecimiento de la soga económica ocurre en medio de nuevas señales de que Irán podría estar listo para reanudar las

negociaciones con Estados Unidos y otras potencias mundiales sobre los posibles límites a su programa de desarrollo de tecnología nuclear.