Bogota. El ejército de Liberación Nacional (ELN) se mostró animado por la perspectiva de un avance hacia un cese al fuego bilateral con el gobierno del presidente Iván Duque para poner fin a los ataques a la infraestructura petrolera y al conflicto armado que aqueja a Colombia.

El gobierno y el ELN, integrado por unos 2,200 combatientes y considerado una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, habían logrado un alto al fuego bilateral de 101 días entre el 1 de octubre del 2017 y el 9 de enero del 2018.

“Para que cesen esos ataques (a la infraestructura petrolera) y que cesen muchas otras cosas más de ambos lados es que estamos trabajando por un proceso de paz. Lo estamos intentando y avanzamos”, precisó Aureliano Carbonell, uno de los comandantes del ELN que está en La Habana.

El ELN ha intensificado en las últimas semanas los ataques a la infraestructura petrolera de Colombia, principalmente al oleoducto Caño Limón-Coveñas.

Actualmente, la negociación de paz entre las partes está paralizada. El gobierno del expresidente Juan Manuel Santos (2010-2018) logró en el 2016 un acuerdo de paz con las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como parte de sus esfuerzos para acabar el conflicto que ha dejado unos 260,000 muertos.

La delegación del ELN está a la espera de la luz verde de Duque para reanudar los diálogos tras celebrar seis ciclos de conversaciones, dos de ellos en Ecuador y cuatro en Cuba, bajo el gobierno del expresidente Santos. Carbonell dijo a periodistas que “nosotros hicimos un cese unilateral al fuego en diciembre pasado y otro para Semana Santa de este año, y pensamos que el gobierno los ha desestimado”.

Duque condiciona la reanudación de la negociación a un cese unilateral de hostilidades por parte de la guerrilla tras un ataque a mediados de enero con un carro bomba que cobró la vida a 22 cadetes en una academia militar en Bogotá. El ELN se niega a aceptar la petición.