El pasado 8 de junio el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dio a conocer la Estrategia y Plan de Acción sobre el Discurso del Odio, que tiene por objeto identificar, prevenir y confrontar ese tipo de manifestaciones y posicionamientos utilizados por algunos líderes políticos.

De acuerdo con el documento, el discurso del odio es en sí mismo un ataque a la tolerancia, la inclusión, la diversidad y la esencia misma de nuestras normas y principios de derechos humanos.

Además plantea que, en general, socava la cohesión social, erosiona los valores compartidos y puede sentar las bases de la violencia, haciendo retroceder la causa de la paz, la estabilidad, el desarrollo sostenible y el cumplimiento de los derechos humanos para todos.

Según el secretario general del organismo multilateral, la intención de implementar esta estrategia en contra del discurso de odio es profundizar en el impacto negativo que tienen este tipo de expresiones y convocó a las distintas naciones del mundo a abordar el tema de manera más efectiva.

El primer objetivo de la estrategia es abordar las causas fundamentales de este fenómeno que son la pobreza, la exclusión, la discriminación, la violencia, la marginación, la desigualdad y la debilidad de los estados.

El segundo objetivo es permitir que las Naciones Unidas respondan de manera efectiva al impacto del discurso del odio en las sociedades, explicó el titular de la ONU.

El funcionario expuso que es necesario trabajar de cerca con medios de comunicación tradicionales y plataformas digitales para que se involucren en actividades que contrarresten las campañas de odio, por lo que se requiere mayor compromiso de las empresas privadas, la sociedad civil y los medios de comunicación.

Además, advirtió que la oleada de xenofobia, racismo e intolerancia se dan tanto en países con democracias liberales como en regímenes autoritarios.

“Algunos líderes políticos están incorporando al lenguaje habitual las ideas que alimentan el odio, normalizándolas, endureciendo el discurso público y debilitando el tejido social”, agregó.

El secretario de la ONU aseguró que la estrategia para combatir el discurso de odio no es atacar la libertad de expresión, sino que se trata de una estrategia completamente nueva que viene de los compromisos que la organización tiene hacia el respeto a los derechos humanos y contra la discriminación por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Debe construirse una contranarrativa

Por su parte, el asesor especial para la Prevención del Genocidio, Adam Dieng, subrayó que promover las normas internacionales de derechos humanos nunca ha exigido la supresión de la libertad de expresión.

Por el contrario, adopta un enfoque holístico que apunta a abordar todo el ciclo de vida del discurso del odio, desde sus causas profundas hasta su impacto en las sociedades. También considera que la respuesta al odio debe tener más discursos alternativos, positivos y con una contranarrativa, señaló.

El secretario general reconoció que los medios digitales y las plataformas de redes sociales han favorecido la expansión del discurso de odio. Sin embargo, sostuvo que esas mismas plataformas pueden ser una herramienta eficaz para monitorear ese tipo de actividades, guiar respuestas más informadas y apoyar en la contención de las narrativas de odio.

Advirtió que las plataformas digitales y de redes sociales hacen que la información llegue a audiencias a una gran velocidad. Por eso, llamó a los gobiernos, las empresas, tecnologías y a las instituciones educativas a participar y tomar las medidas que eviten la amenaza a la tolerancia, la diversidad y los derechos humanos.

Guterres expresó su interés por convocar a una conferencia sobre el papel fundamental que tiene la educación para aumentar la capacidad de resistir contra la incitación al odio. En la ceremonia de presentación de la estrategia designó a Adam Dieng como asesor especial de la aplicación de la estrategia y plan de acción.

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