Managua. La ofensiva del gobierno de Daniel Ortega para acabar con las protestas y bloqueos en Nicaragua aumentó en las últimas horas, sin que el presidente dé una respuesta a una propuesta de diálogo nacional para resolver una crisis que deja 148 muertos.

En la madrugada del martes se escuchó un nutrido fuego de fusilería en varios puntos de la capital y en las ciudades vecinas de El Crucero y Jinotepe, ambas al sureste de Managua.

Desde la noche del lunes se escuchan disparos y detonaciones en barrios de Managua y ciudades aledañas, donde los pobladores acumulan alimentos por temor al desabastecimiento ante el bloqueo de las principales carreteras. Al menos cuatro personas han muerto desde el lunes y 148 desde que se iniciaron las protestas hace 56 días, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

Los obispos católicos presentaron una propuesta de diálogo para salir de la crisis y le pidieron a Ortega responder por escrito. Pero el plazo se venció sin que el mandatario diera una respuesta.

La ofensiva contra los bloqueos comenzó la madrugada del lunes en la capital, donde pobladores colocaron barricadas de adoquines para protegerse de paramilitares que se desplazan en camionetas y disparan por las noches a todo lo que se mueve.

En Jinotepe, 56 km al sureste de Managua, las llamadas turbas progobierno atacaron con armas de fuego a los manifestantes atrincherados en barricadas, denunció a la prensa el sacerdote Juan García. En ese momento, sonaron las campanas para alertar a la población que salió de sus casas con pailas, pitos y palos para apoyar a los jóvenes estudiantes, añadió.

“Estas turbas armadas con (fusiles) AK Y Galil, dispararon contra la población, en las paredes de casas quedaron huellas; hubo varios heridos entre los jóvenes y un muerto de las turbas que fue alcanzado por las balas de sus mismos compañeros”, dijo el cura.

El arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, el cardenal Leopoldo Brenes, condenó la represión a través de un comunicado.

“El tiempo se acaba”

En los barrios de la periferia oriental de Managua, turbas de hombres enmascarados con armas, a pie y apoyados por camionetas y tractores, levantan las barricadas colocadas por los vecinos.

Las protestas contra el gobierno estallaron el 18 de abril contra una fallida reforma al sistema de pensiones, pero se extendieron y ahora los manifestantes piden el fin del gobierno de Ortega.

La ciudad de León, 90 km al noroeste de Managua, convocó a un paro para protestas contra la “represión”. Las calles amanecieron desiertas, el comercio y los bancos cerrados, sin transporte y las casas con sus puertas cerradas, según imágenes de la televisión.

Costa Rica pide aceptar recomendaciones

Washington. El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, llamó ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) al gobierno de Nicaragua a seguir las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para superar la crisis en el país.

En un discurso ante el Consejo Permanente de la OEA, Alvarado dijo que era “indispensable que el gobierno de Nicaragua cumpla con las recomendaciones de la CIDH”, ya que la situación en ese país “sigue agravándose a cada día”.

“Se siguen sumando muertos y esta difícil situación requiere signos claros de una verdadera voluntad de todas las partes, de diálogo y un compromiso sobre un cronograma de trabajo”, expresó el jefe de Estado.

Nicaragua es “un motivo diario de preocupación y consternación” para los costarricenses, aseguró Alvarado.

Por ello, consideró “positivo” que la reciente Asamblea General de la OEA haya mencionado la situación vivida por la población nicaragüense.

En la Asamblea General, realizada la semana pasada, los cancilleres determinaron que la CIDH presente ante el Consejo Permanente de la OEA las conclusiones de una reciente visita de trabajo a territorio nicaragüense.

La CIDH —un órgano de la OEA— analiza la selección de los integrantes de una comisión especial de expertos para acompañar las denuncias sobre la violencia de la represión a las protestas.

Dirigentes de la oposición al gobierno de Daniel Ortega afirmaban este martes que casi 70% de las vías públicas se encontraban bloqueadas para proteger las ciudades del ataque de grupos paramilitares.

Por su parte, en Washington, Alvarado tiene en su agenda una reunión con el subsecretario de Estado estadounidense, John Sullivan, y conversaciones en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo.

Gremios empresariales le han ido quitando su apoyo al presidente ortega, situación que lo convierte en un personaje muy vulnerable.

Los obismos católicos, al parecer, siguen el mismo camino.