El gobierno británico impuso el jueves nuevas restricciones locales en Liverpool, en el noroeste de Inglaterra, ante la aceleración de la propagación de la epidemia del nuevo coronavirus.

Con la esperanza de evitar una reconfinamiento nacional, el Reino Unido multiplica las acciones locales para intentar controlar la propagación del virus, que ya ha causado más de 42,000 muertos, el mayor número de víctimas en Europa. Estas restricciones afectan a más de una cuarta parte de la población británica.

"En Liverpool, el número de casos es de 268 por cada 100,000 personas, por lo que debemos actuar juntos", declaró el ministro de Sanidad, Matt Hancock, ante el parlamento.

En esta región de 1.5 millones de habitantes, los encuentros entre diferentes hogares estarán prohibidos en interiores.

En la actualidad se recomienda no asistir a eventos deportivos, visitar residencias de ancianos o realizar viajes no esenciales.

Estas medidas se aplican también a las ciudades de Warrington, cerca de Liverpool, y a las de Hartlepool y Middlesbrough, en el noreste inglés.

Tales restricciones ya habían entrado en vigor el miércoles en una parte del noreste de Inglaterra.

Se añaden a las ya válidas para toda Inglaterra, que estipulan que los pubs, restaurantes y bares deben cerrar a las 22 horas y que las reuniones están limitadas a seis personas, tanto en interiores como en exteriores.