Funcionarios de al menos cuatro países analizaron la manera de influir sobre Jared Kushner, el yerno y asesor del presidente Trump, aprovechando su entramada red de negocios, sus dificultades financieras y su evidente falta de experiencia en política exterior. Así lo señalaron fuentes que conocen documentos de inteligencia.

México, Israel, Emiratos Árabes Unidos y China son las cuatro naciones que reporta el informe.

Los contactos de Kushner con funcionarios de gobiernos extranjeros ha generado preocupación dentro de la Casa Blanca y es una razón por la que la security clearance (como se conoce a las credenciales de seguridad), le fue retirada, revelaron las fuentes.

El permiso de Kushner fue rebajado la semana pasada de “alto secreto” a “secreto”, lo que veta su acceso a la información de inteligencia más delicada del gobierno.

McMaster, la clave

El asesor de seguridad nacional de Trump, HR McMaster, supo que Kushner sostenía contactos con funcionarios extranjeros sin que él participara en la coordinación de los mismos a través del Consejo de Seguridad Nacional; algo más: Kushner nunca le informó sobre sus interacciones con gobiernos extranjeros.

Acto seguido, McMaster presentó un reporte destacando esa ‘vulnerabilidad’ de Kushner e identificó contactos que el yerno presidencial tuvo con funcionarios extranjeros.

Dentro de la Casa Blanca, la falta de experiencia en política exterior de Kushner y la deuda multimillonaria que arrastran sus compañías, se convirtieron en “debilidades” desde que Kushner llegó a la Casa Blanca; flancos débiles que pudieron ser aprovechados por extranjeros para influir en las decisiones del presidente Trump. Así lo comentan algunos de los funcionarios.

El embrollo en el que se ha metido Kushner podría tener implicaciones legales.

Adicionalmente, Robert Mueller, el fiscal especial que investiga la trama rusa, preguntó por los protocolos que utilizó Kushner para hablar con líderes extranjeros, según un exfuncionario estadounidenses.

Los funcionarios de la Casa Blanca estaban preocupados de que Kushner fuera “ingenuo y engañado” en esas conversaciones con funcionarios extranjeros, algunos de los cuales dijeron que querían tratar únicamente con Kushner y no con personal más experimentado, dijo un exfuncionario de la Casa Blanca.

Demasiados problemas

Kushner tiene sobre su escritorio un conjunto complejo de negociaciones comerciales y enredos diplomáticos que sólo debe gestionar un alto y experto funcionario de la Casa Blanca.

Su comportamiento en el cargo ha generado más escrutinio de lo normal y, lo grave, ha generado preocupaciones sobre el escenario de que le retiraran el estatus de top secret; es decir, de impedir que tenga acceso a información sensible sobre países.

Trump lo puso al frente de responsabilidades tales como negociar la paz entre Israel y Palestina, lidiar con China y manejar las comunicaciones con el gobierno de México.

“No responderemos a fuentes anónimas que venden rumores de segunda mano con especulaciones”, dijo Peter Mirijanian, vocero del abogado de Kushner al reaccionar sobre la situación que vive éste.

Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que McMaster estaba desconcertado por algunos de los contactos extranjeros de Kushner.

¿Qué versión aportó México?

Una fuente diplomática mexicana dijo que los encuentros de Kushner “han sido estrictamente profesionales” en sus tratos “atendiendo sus intereses, pero tratando de llegar a acuerdos”. (Ésta fue la misma respuesta que recibió El Economista al solicitar una reacción del gobierno mexicano).

Funcionarios de Emiratos Árabes Unidos identificaron a Kushner desde la primavera del 2017 como manipulable porque su familia busca inversionistas para su empresa de bienes raíces, dijeron funcionarios.

Los funcionarios de las embajadas de China, Israel y los Emiratos Árabes Unidos no respondieron a las solicitudes del Washington Post.

La familia Kushner enfrenta una deuda de 1,200 millones de dólares que debe cubrir en enero del 2019.

La posible inhabilitación o degradación sobre temas de seguridad  de Kushner, ha sido objeto de escrutinio durante las últimas semanas. Kushner tenía acceso a información clasificada incluido el briefing que los servicios de inteligencia ofrecen cada mañana al presidente. Todo ello, sin haber podido pasar un examen de antecedentes; lo hacía de manera interina. La  solicitud de su credencial de seguridad permanente se prolongó durante más de un año debido a que acumula numerosos retrasos en proporcionar la información personal necesaria, como sus contactos con personas extranjeras.

Trump afirmó la semana pasada que él no tomaría la decisión final sobre si Kushner podía mantener su acceso a información secreta. Kelly tuvo la última palabra.

La crisis en la Casa Blanca se agudiza.