Nueva Orleans.- La compañía británica British Petroleum (BP) reanudó las operaciones con dispersantes químicos en el Golfo de México para intentar contener el derrame de crudo a pesar de los riesgos para el medioambiente.

Tanto autoridades federales como estatales " consintieron la tercer prueba con el dispersante subacuático", indicó el vocero de BP John Curry. La prueba "continuará por 24 horas. Una vez que concluya se realizarán las evaluaciones correspondientes", agregó.

La operación consiste en llevar la sustancia a través de un largo tubo, con la ayuda de submarinos robóticos, al lugar exacto de la fuga.

Se espera que el dispersante quiebre la composición del crudo, lo que con el paso del tiempo hará que la mancha flotante se reduzca a partículas más pequeñas que puedan biodegradrase en lugar de quedar como globos chiclosos que sofocan la vida salvaje y la vegetación.

Los críticos de la medida sostienen que el dispersante puede provocar muchos problemas una vez disuelto en el fondo del mar, afectando allí la vida a partir de los microorganismos.

La Universidad del Estado de Luisiana estudiará las aguas profundas y las de la superficie para monitorear el impacto del dispersante.

Crece presión de la Casa Blanca

Este lunes el presidente estadounidense, Barack Obama, pidió a miembros del gabinete trasladarse a la costa del Golfo de México para buscar junto a BP una solución urgente, según la Casa Blanca.

Obama se reunió con una célula de crisis compuesta por sus secretarios de Defensa, de Seguridad Interior, del Interior y de Energía, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, para " asegurarse que se haga todo lo posible para contener la propagación del crudo, mitigar el impacto ambiental y proveer asistencia a los estados afectados".

Entretanto, medioambientalistas, camaroneros y pescadores temen que el dispersante mate los peces y otros organismos de la cadena alimenticia.

"Como camaroneros, vivimos del mar y peleamos para preservar el delicado equilibrio del océano", indicó John Williams, director ejecutivo de The Southern Shrimp Alliance, grupo representante de la industria del camarón.

Tras el fracaso de la colocación de la cúpula gigante para detener el derrame, BP corre contra el tiempo en la búsqueda de nuevas opciones para enfrentar el desastre.

Entre ellas se maneja poner un dispositivo para obturar el punto de fuga del crudo, un "disparo de basura" para tapar la rotura con escombros e incluso una válvula enteramente nueva.

El lunes el director ejecutivo de BP Tony Howard indicó que se planifica bajar "en las próximas 72 horas" una caja de contención más chica que la cúpula gigante para ubicar como "sombrero" sobre el punto de fuga del crudo.

El pozo petrolero Deepwater Horizon gestionado por BP, se hundió el pasado 22 de abril, dos días después de una explosión que mató a 11 personas.

El tubo que había sido conectado a la plataforma desde la cabeza del pozo se encuentra fracturado en los fondos marinos a más de una milla de la superficie, arrojando petróleo a un ritmo de 5,000 barriles, u 800,000 litros, por día.

Afectación a vida marina

La marea negra en el mar ha llegado a las costas de Luisiana y las bolas de alquitrán llegan hasta Alabama.

La vida marina está siendo afectada en una región de tierras bajas que contiene zonas vitales de desove para los peces, camarones y cangrejos y es una parada importante para muchas especies migratorias de aves raras.

BP pretendió cortar el derrame con una gigantesca cúpula de metal de 98 toneladas, que sumergió a 1.500 m de profundidad, pero el intento fracasó.

Se teme que la mancha, que cubre un área de cerca de 2.000 millas cuadradas (5.200 kilómetros cuadrados), pueda llegar hasta la península de Florida arrastrada por una corriente del Golfo.

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