Washington. Los suicidios en el Ejército de Estados Unidos se incrementaron a una cifra récord de 349 en el 2012, superando por mucho las muertes estadounidenses en combate en Afganistán. Algunos expertos privados pronostican que la tendencia empeorará este año.

El Pentágono ha tenido problemas para hacer frente a los suicidios, que el actual secretario de Defensa, Leon Panetta, y otros han llamado una epidemia. El problema refleja fuertes tensiones entre los militares, agobiados con más de una década de combate en Afganistán e Irak, complicadas por la ansiedad sobre la posibilidad de ser expulsados de una fuerza que se reduce cada vez más.

Cifras obtenidas ayer por The Associated Press muestran que los 349 suicidios entre los soldados en servicio activo el año pasado fueron 301, más que el año anterior; se superó la proyección interna del Pentágono: 325. Las estadísticas por sí solas no explican por qué las tropas se quitan la vida y los líderes del Pentágono han reconocido que aún queda mucho por hacer para comprender las causas.

El total del año pasado es el más alto desde que el Pentágono comenzó a dar una seguimiento cercano a los suicidios en el 2001. Éste supera a los 295 estadounidenses que murieron en Afganistán el año pasado, según el recuento de la AP.

Los suicidios militares comenzaron su incremento en el 2006 y se dispararon a un récord de 310 en el 2009, antes de estabilizarse durante dos años.

Fue una sorpresa para muchos que las cifras se incrementaran, dado que la participación militar de EU en Irak había terminado.