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Finanzas Personales

Lectura 5:00 min

La diferencia entre un consejo y un criterio (Parte 1 de 2)

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Joan Lanzagorta | Patrimonio

Joan Lanzagorta

Mucha gente me pide consejos sobre qué hacer con su dinero. La más frecuente es, sin duda, en qué invertir el dinero. Pero también hay otras como si conviene pagar el coche por adelantado o qué tarjeta de crédito recomiendo.

Entiendo la pregunta. Quien la hace tiene poco tiempo, el tema le parece complicado y quiere resolverlo. Yo también preferiría, en ocasiones, que alguien me diera la respuesta.

Pero eso es muy peligroso cuando se trata de dinero. Por eso la respuesta que suelo dar es: depende. Y a continuación explico por qué.

Por ejemplo: ¿debería invertir en oro? Honestamente no sé. ¿Cómo está el resto de tu portafolio? ¿Tienes deudas? ¿Tienes un buen fondo para emergencias? ¿Qué buscas con ese dinero? ¿Cuál es tu tolerancia al riesgo? Todo ese contexto no lo tengo.

Cuando respondo así, la gente no vuelve. No era lo que quería escuchar. Pero es la manera responsable de contestar.

No vuelve porque seguramente encuentra en otro lado la respuesta que buscaba. Alguien que sí le dice qué hacer, independientemente del contexto.

Todo el negocio de los influencers está estructurado alrededor de eso. De captar la atención y lograr un número de seguidores que después les permita cobrar muy bien por menciones o recomendaciones.

Pensemos en alguien que compró oro porque lo vio en un video de Instagram. El que lo recomendó habló de niveles de soporte, de resistencia, mencionó que se estaba formando un triángulo ascendente y dio un precio objetivo. El que lo dijo se veía seguro, aparentaba ser un experto.

El mes siguiente ese mismo personaje recomienda otra cosa, con la misma seguridad. Y quien lo siguió se queda con una posición que no sabe cuándo cerrar, porque nunca supo ni por qué la abrió. Si sube, no sabe si tomar la ganancia o esperar. Si baja, no sabe si aguantar o cortar. Está completamente a ciegas, con su dinero adentro.

Una instrucción te dice qué hacer, pero un criterio te ayuda a que tú tomes las decisiones adecuadas, las cuales dependen de muchas cosas. En este caso no es solo de números, sino de quién eres tú, cómo está tu salud financiera y qué es lo que de verdad quieres lograr.

Te voy a dar un ejemplo. En este espacio he mencionado que hoy en día mi portafolio central de largo plazo es muy sencillo: un solo ETF global de bajo costo, muy diversificado en miles de acciones de todo el mundo. Además de mi fondo para emergencias, que es completamente separado.

Cuando llegue a la edad de retiro, voy a mantener ese portafolio exactamente igual: 100% invertido en acciones. Porque a esa edad mi horizonte de inversión seguirá siendo de largo plazo.

Pero además, porque no tendré deudas, recibiré una pensión y tendré un colchón adicional (fondo para emergencias) de todo un año de mis gastos.

Entonces, solo necesitaré retirar de mi inversión lo que necesite para complementar mi pensión. Y lo haré de manera programada, una vez al año. No cada mes. El resto permanecerá invertido en ese portafolio simple y eficiente.

Sin embargo, esto no se lo aconsejaría a otra persona. Sería completamente irresponsable. Ni siquiera a mi mamá, que en paz descanse.

Ella siempre fue ama de casa y mamá de tiempo completo. Nunca tuvo inversiones ni un patrimonio propio. Jamás experimentó una caída del mercado. Cuando recibió una pequeña herencia que le dejó mi abuela, me preguntó cómo invertir ese dinero.

Para ella lo adecuado era exactamente lo contrario que para mí: un portafolio 100% conservador, estable, cero sobresaltos. Le busqué una inversión bancaria de alto rendimiento, que pagaba una tasa ligeramente superior a Cetes, con garantía del IPAB y con un ejecutivo que la atendía personalmente.

Muchas veces he escrito en este espacio que lo que funciona para mí no necesariamente funciona para ti. Aunque los conceptos en finanzas personales son universales, la forma correcta de aplicarlos depende del contexto de cada quien: de cómo están nuestras finanzas, cuáles son nuestras prioridades, incluso cuál es nuestra personalidad. A una persona dispersa no le sirve lo mismo que a una que es metódica y ordenada.

Ese criterio es el que siempre trato de enseñar con mis escritos y los videos que publico en mi canal de YouTube.

En mi siguiente columna te explicaré por qué, a pesar de todo esto, seguimos prefiriendo que otros nos digan qué hacer. Pedir consejos a gente que sabe más que nosotros está bien, pero no por eso se deben seguir a ciegas. También te explicaré cómo evaluar si son adecuados para ti.

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Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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