Diciembre es un mes muy complejo financieramente para las familias en general, ya que se compra o se gasta más de lo normal debido a las festividades de fin de año.

Desde las reuniones y comidas con amigos, algún regalo para consentirse, las compras de emergencia, la cena de Navidad y la de Fin de Año, los pagos pendientes o incluso los gastos fijos; al final, la cuenta se puede hacer muy grande, más de lo que se esperaba.

De acuerdo con el estudio Compras de Navidad 2017: Intenciones y Expectativas de los consumidores en México y Latinoamérica, realizado por la consultora Deloitte, las fiestas decembrinas para la mayoría representa un desembolso importante. Al preguntar, cuál es la prioridad en las compras, 80% reconoció  la comida como la protagonista de las fechas.

Según cifras de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco),  una cena de Navidad elaborada en el hogar que incluya un platillo principal compuesta por pasta, ensalada de manzana, ensalada de Nochebuena, refresco, sidra, vino y uvas para una familia de seis integrantes costó en  promedio 1,360 pesos en el 2017.

Para no endeudarse de más, algunos bancos ofrecen la opción de poner un límite de gasto o tope de gastos a las tarjetas de crédito y frenar las compras excesivas.

El límite de gasto o tope de gasto es una herramienta que ofrecen los bancos para poner un freno fijo, a petición del usuario, sobre el monto de gasto a realizar mes con mes.

Para implementar este mecanismo de control, el usuario marca a la línea telefónica de su banco, o bien, acude a su sucursal más cercana para hacer el trámite.

El usuario fija la cantidad que desea poner de tope, la cual se implementa de manera inmediata y es permanente hasta que el cliente decida modificarla nuevamente o quitar esa restricción.

Si el tarjetahabiente decide que su límite sean 5,000 pesos al mes; el banco activará esa cantidad y una vez que se llegue a esa cifra, la tarjeta se bloquea ya que ha llegado a la cantidad estipulada y no permite se realicen más operaciones con ese plástico.

HSBC, BBVA Bancomer y Banorte son las instituciones bancarias que cuentan con este método de control para aquellos clientes que no quieren gastar.

Joel Cortés, director general de Kardmatch, explicó que la gran ventaja de fijar un límite en el gasto de una tarjeta es que, como es permanente, sirve como control para el usuario ya que la línea es acotada a una cantidad y solamente dispone de ese monto cada mes.

“Si son límites de gastos, alertas, el usuario los puede solicitar en cualquier momento y no hay una cantidad limitada de movimientos que pueda hacer”, comentó.

“El cambio de limite es permanente hasta que no se vuelva a modificar. Se queda la línea acotada y cada mes siempre se tiene esa línea disponible y hasta que el usuario llama y lo vuelve a modificar, cambia”, explicó Joel Cortés.

Lamentó que por desgracia no todos los bancos cuentan con este tipo de herramienta, pero afirmó que los usuarios pueden guiarse gracias a las alertas bancarias para llevar un registro de cómo van sus compras.

“Para efectos de contar con un mayor control y no tener la tentación de dinero disponible, es recomendable hablar al banco y decir que no se quiere cargar una línea de crédito tan alta y eso ayuda al usuario en términos de control”, señaló.

Contraproducente

Para Juan Pablo Zorrilla, director general de Resuelve tu deuda, poner un límite de gastos a las tarjetas, en caso de usarse incorrectamente, resultaría contraproducente, puesto que en una emergencia, y el cliente requiere disponer de su crédito, se encontraría limitado para ejercerlo.

Consideró que como herramienta funciona perfecto, pero el detalle es la función de cómo los usuarios pueden aprovechar al máximo este tipo de instrumentos.

“Si no se sabe poner el límite, puede resultar una cantidad muy corta o muy grande, el punto es ponerlo en donde realmente le funcione a cada persona, pero que además funcione como una herramienta de pago”, explicó.

El directivo advirtió que si el usuario desconoce la cantidad de sus ingresos y de sus gastos y no cuenta con un presupuesto, difícilmente pondrá un límite que sea el adecuado.

“Se puede caer en situaciones en que la tarjeta ya no cumple el objetivo de ser un medio de pago, ya no cumple para administrar mejor las finanzas y el usuario estará muy acotado, o el límite no servirá para frenar el gasto”, indicó.

Zorrilla enfatizó que antes de limitar un monto se debe hacer un presupuesto para saber cuánto se puede destinar al pago de deuda.

“Poner un límite y no saber una cantidad es un uso irresponsable, más responsable que no tener ningún límite, pero es irresponsable en el sentido de no saber cuánto es realmente el límite que debería tener, te dan una muy buena herramienta que el usuario la usa a una mínima capacidad de lo que realmente representa una herramienta como esa”, advirtió.

Bajar la línea de crédito

Una alternativa más, pero que desde el punto de vista de Cortés no es recomendable y es muy extremista, es bajar la línea de crédito que otorga el banco.

Precisó que en muchas ocasiones las líneas de crédito que dan los bancos son demasiado altas para lo que un usuario puede ganar, por lo que estas cantidades tan grandes representan una tentación.

Indicó que al bajar la línea de crédito, perjudica directamente al historial crediticio pues se entiende que el usuario usa un mayor porcentaje de su línea de crédito y eso es un factor que baje el puntaje en el score de buró de crédito.

“Si por ejemplo, al usuario le dieron 50,000 pesos pero los quiere bajar a la mitad, y de esa cantidad solamente usará 15,000 o 20,000 pesos, de esa cantidad con respecto a los 25,000 que ya tiene la nueva línea de crédito es un porcentaje por arriba de 80%, para efectos del buró de crédito va a parecer como que está usando su tarjeta casi al tope”, explicó.

Cortés detalló que al bajar la línea, se puede pensar que el usuario está sobreendeudado o que tiene problemas de liquidez financiera, lo cual no es así necesariamente.