Encontrar el espacio ideal para rentar no es un proceso fácil, existen muchos factores a tomar en cuenta al elegir un nuevo hogar y si a eso se le agrega vivir con mascotas, la tarea puede complicarse un poco más.

Al rentar una vivienda y ser dueño de un perro o gato, además de revisar cuestiones como el espacio idóneo para el animal de compañía y que el inmueble sea el adecuado para las necesidades de ambos, también se deben considerar otros aspectos como los derechos y obligaciones entre el dueño y el inquilino, así como las implicaciones legales de tener una mascota si se vive en un edificio.

Aunque legalmente no se prohíbe el acceso a mascotas en condominios y departamentos, diferentes normas locales estipulan que se debe considerar el tamaño o raza del animal en el inmueble para que no afecten la seguridad y la sana convivencia entre todos los residentes.

Pablo Mapes, director legal de la plataforma inmobiliaria Mudafy México, explicó que lo primero es conocer sí se permiten mascotas en el inmueble y tener el pleno consentimiento del dueño de la propiedad.

Por muy obvio que parezca, siempre deben estar en común acuerdo ambas partes de que haya animales de compañía en el inmueble, ya que en caso de existir algún problema o falla, esto delimitará las responsabilidades que le corresponden a cada uno.  

Este común acuerdo se deberá reflejar en el contrato de arrendamiento en donde, de manera legal, se estipulará que ambas partes están de acuerdo, así como los derechos y obligaciones de cada uno respecto al mantenimiento del inmueble.

“El contrato de arrendamiento va a ser el instrumento en donde se estipulará que el inquilino tendrá mascotas. Lo importante es tener un consenso entre inquilino y arrendador”, detalló.

Como parte de las obligaciones del inquilino, en caso de que la mascota haya causado algún desperfecto en la vivienda, el dueño de la mascota deberá pagar por los daños siempre y cuando se compruebe que el animal tenía los cuidados correctos, que el daño fue ocasionado por falta de mantenimiento previo a su llegada o que la mascota fue provocada.

Mientras que del lado del arrendador, deberá entregar el espacio en óptimas condiciones, con el mantenimiento correcto y en caso de haber desperfectos previos a la llegada de los nuevos habitantes, arreglarlos para hacer habitable el espacio.

“El dueño del animal debe hacerse responsable por los daños que haya hecho la mascota a no ser por las excepciones que marca la ley. Si el animal causa daños en la propiedad como en las tuberías, rayar las paredes, deberá pagar los gastos de reparación y mantenimiento”, explicó.

Buenos vecinos

En caso de vivir en un edificio, el director legal puntualizó que además de regirse por el contrato de arrendamiento, hay que tomar en cuenta la Ley de Propiedad y Condominio de Inmuebles. Esta normativa establece algunos puntos sobre el tipo de mascota que se puede tener, así como la existencia de un reglamento interno para delimitar el uso de espacios en común o reglas de convivencia dentro del condominio.

De acuerdo con el artículo 21 fracción IX de dicha ley, se pueden tener mascotas en el condominio o departamentos, siempre y cuando su tamaño o naturaleza no afecte la seguridad, sanidad o comodidad de los vecinos.

Si bien no se prohíbe tener una cantidad determinada de mascotas o de alguna raza en particular que habiten en la vivienda, éstas deben estar bien cuidadas y el dueño será responsable de las acciones del animal de compañía.

En el caso de los espacios en común, el artículo 53 fracción XIV señala sobre debe existir un reglamento interno para delimitar y poner medidas sobre los espacios en común y en cada vivienda para una sana convivencia entre todos los residentes.

Este código debe elaborarse y aprobarse por la mayoría de los vecinos del condominio para establecer las reglas relativas a la posesión de las mascotas, como sacarlos con correa, recoger sus heces, no permitirles ladrar en las noches, etc.

montserrat.galvan@eleconomista.mx