Muchas personas tienen miedo de hacer su declaración anual, ya que piensan que es difícil, engorroso o incluso que van a necesitar a un contador. Quizá por eso quienes no están obligados, no aprovechan los beneficios fiscales a los que tienen derecho y que, como comentamos en nuestra columna anterior, pueden ser muy importantes.

La verdad es que el proceso se ha simplificado mucho, sobre todo en los últimos años con la introducción de la Declaración Automática.

Recuerdo que cuando la hice por primera vez el proceso era a mano. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) tenía unas guías para hacerla -unos cuadernillos- que te llevaban paso a paso. Había dos columnas: la primera era un ejemplo real y, al lado, tú hacías el mismo procedimiento con tu propia información. En realidad no era complicado, pero sí largo y engorroso.

Desde luego una vez que terminabas, tenías que llenar a máquina de escribir un formato oficial que sólo vendían en ciertas papelerías, por duplicado, el cual tenías que entregarlo al banco aunque tuvieras saldo a favor. Ellos se quedaban con un original y te sellaban el otro. Y eso que sólo tenía ingresos como asalariado.

Lo único interesante de este ejercicio es que al hacerlo entendías cómo aplicaban las tablas, su funcionamiento (parcialmente, desde luego) y el proceso tributario en nuestro país. Pero comprendo a quienes preferían contratar a un contador para hacerlo, porque el riesgo de equivocarse en los cálculos era alto. Había que tomarse el tiempo necesario.

Poco tiempo después salió la primera versión del DeclaraSAT -programa que comenzaron a distribuir en periódicos (a mí me llegó junto a mi ejemplar de El Economista por primera vez)- en sucursales bancarias y en las propias oficinas del SAT. ¡Cómo me simplificó las cosas! Sólo metías tus datos -los que están en la constancia de percepciones que te da tu patrón cuando le indicas que harás tu propia declaración-, tus deducciones personales y listo.

El sistema calculaba todo lo demás. Al principio no se podían enviar las declaraciones por Internet, así que había que imprimir el formato prellenado del DeclaraSAT – que no era el oficial – y copiar todo a máquina, en el formato comprado en papelerías, por duplicado. Cuando finalmente el SAT comenzó su campaña para el envío de declaraciones por web, todo fue mucho más fácil, ya que el programa generaba el archivo para subirlo directamente a la página del SAT.

El DeclaraSAT sigue existiendo y, de hecho, lo sigo utilizando porque prefiero ir llenando mi información desde el principio, dado que obtengo ingresos de varios tipos.

NUEVAS HERRAMIENTAS

Desde hace un par de años existe la Declaración Automática, ésta es una aplicación 100% en línea que simplifica muchísimo la presentación de nuestra declaración anual.

Cuando uno ingresa a ella con su Registro Federal de Contribuyentes, aparecerán nuestros datos precargados con los ingresos que percibimos (tanto por salarios como por honorarios). Nosotros únicamente tenemos que revisar que estén correctos y confirmarlos.

Ni siquiera tenemos que preocuparnos por meter estos datos al sistema. Hay otra pestaña donde uno mete los datos de sus deducciones personales y listo: puede firmar y enviar su declaración ahí mismo.

La mayoría de las personas ya no necesita pagarle a un contador para que les haga su declaración. Además, si uno tiene dudas en el llenado, el SAT ofrece varios servicios que no requieren que tengamos que ir a sus instalaciones

Por ejemplo, el servicio InfoSAT las resuelve vía telefónica al (01800)463-6728, o el chat –que particularmente me gusta utilizar, ya que uno puede guardar la conversación y lo que nos indicaron, que puede servir eventualmente.

Te invito a visitar mi página: www.planeatusfinanzas.com - el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.