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Nunca es tarde para cambiar nuestras decisiones
Los caminos que tomamos en la vida muchas veces son porque analizamos, preguntamos, investigamos y llegamos a la conclusión que eso nos conviene.
La vida está hecha de elecciones que podemos ir planeando y otras que se deben tomar en el momento. Esto sucede todo el tiempo, en nuestro día a día y en los planes que íbamos realizando desde que éramos niños y nos hicieron pensar en qué queríamos ser de grandes.
De ahí en adelante cada una de nuestras acciones las vamos realizando de acuerdo con las oportunidades que se nos presentan, considerando en algunos casos diferentes opciones.
Cuando decidimos dónde estudiar, no nada más era tener claro qué nos gustaba, sino además adónde queríamos llegar, para lo cual tuvimos que analizar varias carreras y universidades, eligiendo la mejor opción, considerando las diferentes alternativas que teníamos.
Lo mismo sucedió cuando decidimos dónde trabajar, después de conocer diferentes lugares buscamos uno en donde pudiéramos crecer y desarrollarnos.
Algo que probablemente todos tenemos claro es que deseamos un lugar para crecer profesionalmente, por lo habría que considerar diferentes factores que nos hicieran pensar qué era lo que estábamos buscando para cumplir esa meta.
Elecciones de vida
Las decisiones que vamos tomando en la vida muchas veces son porque analizamos, preguntamos, investigamos y llegamos a la conclusión que es el camino que debemos seguir, muchas veces estas decisiones las dejamos al simple instinto o de plano no pudimos lograr que se concretara la que pensamos era lo mejor, por lo que tuvimos que decidir otra.
Además, siempre hay que tener presente que podemos estar equivocados, por lo que es importante considerar otras opciones que en ese momento no creíamos que fueran las mejores.
Lo mismo sucede con nuestras inversiones, por lo tanto, debemos planear bien qué queremos lograr y para qué.
Para empezar a invertir
Debemos empezar analizando qué opciones tenemos, por lo que es necesario preguntar e investigar de acuerdo con nuestras necesidades de inversión.
¿Qué es lo que más nos preocupa; qué queremos lograr; qué nos hace sentir seguros? Y tener siempre presente un objetivo.
Podemos empezar decidiendo cuál es el mejor lugar para dejar nuestro dinero y saber qué es lo más importante para nosotros al elegir una empresa para invertir: el tamaño de la institución, su experiencia, su liderazgo, el servicio, la atención, su tecnología. O simplemente que sea la que más cerca nos queda.
Además del lugar, un factor clave será qué tantas opciones nos ofrecen que puedan satisfacer nuestras necesidades.
Para ello deberemos analizar y preguntarnos ¿para qué quiero invertir? De acuerdo con nuestras necesidades de corto, mediano y largo plazo ¿qué riesgos estoy dispuesto a asumir? Y qué tan tolerante al riesgo soy si se tiene un perfil conservador, moderado o agresivo.
Para hacer las preguntas correctas, también podemos recurrir a un asesor financiero que nos puede orientar para determinar nuestras oportunidades y riesgos.
Es importante tomarse el tiempo necesario para decidir y no dejarse llevar por lo que escuchamos, ya que lo que le funciona a un amigo no siempre será lo que nos funcione a nosotros. Cada persona vive situaciones y necesidades diferentes.
Y así como en la vida podemos tomar caminos que en su momento eran la mejor opción y después tuvimos que rectificarlos, con nuestras inversiones es igual, lo que decidamos hoy puede resultarnos, pero no significa que la estrategia actual nos funcione para siempre.
Por lo que debemos estar pendientes de nuevas opciones que nos presente el mercado y nunca dejar de preguntarnos ¿qué estoy buscando ahora?
*La autora es VP Comercialización y Difusión Asset Management BBVA Bancomer.
m.banuelos@bbva.bancomer.com