Antes que nada me gustaría definir a qué me refiero con necesidades de liquidez: es el tiempo que creemos que podríamos necesitar de regreso el dinero de nuestra inversión. Esto no es únicamente aquel dinero que estoy seguro que voy a necesitar, sino que también se tienen que considerar imprevistos o emergencias que impliquen un retiro ya sea parcial o total de nuestra inversión.

En este sentido, algo que me gustaría recordarles es que una regla en el uso de los instrumentos financieros es que mientras mayor sea el plazo, mayor es el riesgo y -como usted ya lo sabrá- a mayor riesgo, mayor deberá ser el rendimiento esperado a largo plazo.

Una vez definido lo anterior, usted se preguntará qué relación tiene mi necesidad de liquidez con los instrumentos financieros en los que pienso invertir y la respuesta es muy fácil: los instrumentos financieros en los que invierta deberán coincidir con las necesidades de liquidez.

Esto suena bastante obvio pero muchas veces se nos olvida a la hora de invertir. Supongamos que yo quiero ir a las olimpiadas este año y necesito decidir dónde invierto mis ahorros, lo más lógico sería que invierta en Cetes que me aseguren un rendimiento a la fecha del viaje.

También podría decidir invertir en instrumentos de renta variable con un alto riesgo esperando recibir un alto rendimiento. Pues, lamento decirle que esto puede no ser cierto y nadie sabe si un instrumento va a incrementar su valor. No se deje engañar, porque en lugar de recibir un alto rendimiento podría registrar una pérdida y al final quedarme sin ir a las olimpiadas.

INVERSIÓN A LA SEGURA

Por otro lado, si quiero invertir dinero para mi retiro sin mucho riesgo invirtiendo únicamente en deuda del gobierno y tengo 35 años, podría invertir en Cetes y a los 65 años que llegue la fecha de mi retiro pues tendré al menos el capital y los intereses que hayan otorgado los Cetes durante estos 30 años. En cambio, si invierto en instrumentos de deuda de largo plazo, en este caso, podría ser bonos del gobierno con un plazo de 30 años; tendría mucho más dinero que invirtiendo en Cetes.

EJEMPLOS

Para darle un ejemplo, la diferencia en la tasa de interés entre los Cetes de un año y los bonos del gobierno a 30 años es de aproximadamente 2%, lo cual aparentemente no es una diferencia significativa. Sin embargo, ésa podría ser una mala interpretación.

Supongamos que las tasas se quedan en los niveles actuales durante los próximos 30 años, veamos qué pasa si usted invierte 100,000 pesos a 30 años el día de hoy en Cetes de un año con una tasa de 4.50% y por otro lado invierte los mismos 100,000 pesos con una tasa de 7.50% en bonos del gobierno a 30 años.

Si usted invirtió los 100,000 a 4.50%, al finalizar los 30 años, tendría algo así como 380,000; en cambio, si invirtió a 7.50% usted tendría aproximadamente 910,000.

Entonces, el costo de no invertir de acuerdo con nuestras necesidades de liquidez sería de 530,000 pesos; es decir, 5.3 veces el monto invertido originalmente o lo que es igual a 2.4 veces más que haber invertido en Cetes, por lo que ese 2% de diferencia importa y mucho, por lo que es importante tomar en cuenta.

Entonces, es igual de malo invertir en instrumentos de largo plazo cuando tenemos necesidades de liquidez en el corto plazo como invertir en instrumentos de corto plazo cuando no tenemos esas necesidades de liquidez; en ambas situaciones se puede perder o dejar de ganar una gran cantidad de dinero.

VP productos /Asset Management y Fiduciario BBVA Bancomer

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