Llamadas de madrugada, amenazas constantes de ir a la cárcel, demandas por fraude, embargos... Son algunas de las situaciones con que todos identifican a los despachos de cobranza. Sin lugar a dudas, ha pasado o conoce a alguien que ha tenido que tratar con ellos.

Un despacho de cobranza no es más que un intermediario entre el banco o el acreedor y el deudor.

Los acreedores, cuando una persona inicia su mora o no puede pagar su deuda, no quieren o no pueden hacer la gestión de la cobranza. Y, para realizarla, contratan o venden la deuda a las empresas especializadas en la recuperación de la cartera vencida , comentó Ángel González Badillo, director general de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor.

Trabajan mediante un sistema de telemarketing, pueden hacer visitas personales y contactan al moroso vía correo electrónico o convencional para solicitar el pago de la deuda.

José Vázquez Asención, especialista en Derecho Mercantil, comentó que en México hay miles de despachos de cobranza.

Existe la Asociación de Profesionales en Cobranza y Servicios Jurídicos, que en teoría tiene un supuesto código de ética que dice cómo se debe comportar un cobrador. Pero, al no estar regulados por alguna autoridad, no tienen un castigo legal por no seguir su código de ética , comentó.

Ante los constantes abusos que cometen los despachos de cobranza contra los deudores, la Organización Nacional de la Defensa del Deudor recibe en su centro de atención de emergencias cerca de 30 llamadas diarias para denunciar maltratos de estas empresas.

El Buró lo ayuda

Para verificar el estado de su deuda, usted puede solicitar su historial a una de las dos sociedades de información crediticia que hay en México: Buró de Crédito y Círculo de Crédito.

Puede pedir una vez al año de forma gratuita esta información y las veces siguientes pagar un monto mínimo.

Una vez que un despacho de cobranza se comunique con usted por primera vez, los especialistas recomiendan guardar la calma, ya que no pueden hacer nada legalmente mientras no hayan adquirido la deuda.

Cuando ya son dueños de la deuda, pueden llevar a cabo acciones legales.

Sin sorpresas

  • Los despachos de cobranza recurren, en la mayoría de las ocasiones, a malas prácticas, por lo que expertos recomendaron identificar sus excesos.

Amenazan ?con cárcel

  • Esta amenaza es constante, pero no puede llevarse a cabo. El fraude se da de manera dolosa. Las personas que tienen una deuda no actúan bajo esta circunstancia en la mayoría de los casos.

Notificaciones de embargo

  • Los embargos no se notifican vía telefónica. Son acciones jurídicas que se manejan con el mayor de los sigilos porque, si se le dice a alguien que será embargado, tiene tiempo de huir.

Crean falsos ?procesos judiciales

  • Le hablan al deudor diciendo que marcan de algún juzgado de lo civil, pero de los juzgados no hablan, sino que notifican de forma personal mediante un actuario. Los artículos 386 y 387 del Código Penal Federal, inciso décimo, indican que comete fraude la persona o empresa que falsifica o elabora un documento que aparente ser parte de un proceso judicial.

Usurpación ?de funciones

  • Se contempla en el artículo 150 del Código Penal Federal que cualquier persona que se haga pasar por profesional sin serlo comete un delito. Es común que los representantes de despachos de cobranza se ostenten como licenciados sin serlo.

Anonimato ?para amedrentar

  • Al poner una queja ante la Condusef, el despacho desconocerá a la persona que llamó y evitará cualquier problema legal.

Falsos embargos

  • Un embargo sólo puede ser otorgado por un juzgado. Cobradores van a hogares y caen en allanamiento de morada, robo, daño en propiedad ajena. Un juez civil es el único que puede ordenar un embargo.

Daño en ?propiedad ajena

  • Pegan papeles en casas. Presente una denuncia ante el Ministerio Público y pegue la copia afuera de la casa con un letrero: A quien se sorprenda dañando esta propiedad será remitida a las autoridades . El cobrador dejará de hacerlo.

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