Ante los gasolinazos y el daño al entorno que provocan los autos tradicionales, quizá considere a los vehículos eléctricos o híbridos como una opción de ahorro, pero la infraestructura y su nivel de penetración provocan que adquirir uno conlleve una importante serie de pros y contras.

Según Rudi Esquivel Bolaños, fundador de la Confederación Nacional de Talleres de Servicio Automotriz y Similares AC, desde el punto de vista económico lo más conveniente es un vehículo eléctrico, ya que genera un ahorro que va de 45 a 50% a largo plazo, considerando que no consume combustible, aunque tiene costos de mantenimiento más elevados.

Un ejemplo de este contraste es la energía requerida; según Aureliano García, director de Crédito Automotriz de Scotiabank, el costo de tener un auto eléctrico es de 20 a 25% menor que el requerido para un auto a base de gasolina, aunque se trata de un rango variable.

Es decir, si tomamos en cuenta que llenar un tanque de 45 litros costará 629.10 pesos a partir del 1 de septiembre, tener un auto eléctrico significaría con base en el parámetro anterior un ahorro semanal de 157.27 pesos, es decir, 8,178.04 pesos al año.

Aunque Esquivel Bolaños concuerda en que el ahorro en combustible es uno de los mayores atractivos de los autos eléctricos, advierte de un gasto de mantenimiento que podría ser un dolor de cabeza: las baterías.

Según el especialista, las de los autos eléctricos funcionan a 100% durante los dos primeros años; después de este plazo requieren de una reconstitución para seguir funcionando de manera correcta, procedimiento que, según sus estimaciones, sólo alrededor de 0.002% de los talleres mecánicos en el país sabe realizar.

A esto hay que añadir su tiempo de vida; las estimaciones van de cinco a ocho años (dependiendo de factores como el uso, clima, y un adecuado mantenimiento de la batería, como el de la reconstitución), periodo después del cual habrá que remplazar este componente que, en el mercado mexicano, tiene un valor que va de los 80,000 hasta los 120,000 pesos, según el fundador de la Confederación.

De ahí que el directivo de Scotiabank puntualizó que si bien los precios de mantenimiento en estos vehículos son más elevados, su frecuencia disminuye hasta 50%; es decir, si a un auto tradicional se le da mantenimiento cada año, en el caso de los vehículos eléctricos el plazo es de dos años, en promedio.

El especialista agregó que los manuales de reparación de los vehículos indican cuándo se debe dar mantenimiento con base en el kilometraje, que frecuentemente es una vez al año y cuyos precios para vehículos eléctricos e híbridos encarecen hasta en 150% respecto del precio de mantenimiento de un auto convencional.

El negocio de la venta de vehículos no es tanto vender el auto, sino sus partes, por eso las armadoras utilizan siempre la tecnología a favor de una obsolescencia programada corta , dijo, y agregó que en el caso de los autos eléctricos e híbridos el tiempo de vida de sus partes suele ser levemente mayor, aunque son más caras.

¿Y sI se acaba la pila?

Otro de los temas que podría preocupar al usuario mexicano es las centrales de carga, en el sentido de qué ocurriría si se agota la energía de su batería y no hay un lugar cercano para reabastecerse.

A consideración del directivo de Scotiabank, éste es un caso de oferta y demanda: Conforme el volumen (de vehículos eléctricos) aumente, habrá centrales eléctricas de carga en más lugares. La mayoría de las automotrices indica dónde hay cargadores, muchos de ellos en centros comerciales o estacionamientos, e incluso la mayoría tiene un cargador de casa: así como carga su celular, carga el auto .

Sin embargo, Esquivel Bolaños detalló que esto último es complicado, ya que si desea cargar su vehículo en la red doméstica debe dejarlo conectado prácticamente toda la noche, lo cual impide utilizar el vehículo para no interrumpir la carga de la batería.

Por ello, el fundador de la Confederación estimó que le tomaría alrededor de cinco años al país para tener una infraestructura más apropiada para estos vehículos, tanto en talleres especializados como en centrales de carga.

No subestime los beneficios fiscales

Aunque el costo de combustible y mantenimiento es de los primeros que podrían considerar los conductores, existen incentivos del gobierno federal para quienes opten por autos ecológicos.

La ley de ingresos vigente exime, tanto a personas físicas como morales, del pago del Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN), que va de 2 a 17% sobre el valor del auto.

De manera similar, a nivel local, el pago de Tenencia es inexistente en lugares como la Ciudad de México para propietarios de vehículos, independientemente de su valor, que utilicen combustibles no fósiles, aunque sólo durante los primeros cinco años en el caso del Estado de México, por ejemplo.

En cuanto al pago de refrendos los propietarios de autos ecológicos gozan de un descuento de 50% en varios estados en el país.

Estos beneficios fiscales, sumados al ahorro en gasolina, hacen que en alrededor de cuatro o cinco años el usuario pueda ver los beneficios financieros de este tipo de vehículos, enfatizó el directivo de Scotiabank.

juan.tolentino@eleconomista.mx