Cuando formamos una familia, lo hacemos con la ilusión de brindar a nuestros seres queridos una vida íntegra, digna, plena y feliz. Esto implica contraer con ellos, necesariamente, un compromiso moral: el de darles amor, cariño, alimentación, techo, vestido, salud, distracciones, educación, protección, etcétera.

Sin embargo, como ese compromiso depende de nuestra permanencia en el mundo, tenemos la responsabilidad de protegerlos en caso de que llegáramos a faltar, mediante mecanismos que aseguren la continuidad de su nivel de vida por un tiempo, hasta que puedan valerse o generar ingresos por sí mismos.

Contar con un seguro de vida es esencial si somos el sostén económico de la familia y tenemos fuertes deudas, hijos pequeños, dependientes económicos o si alguno de ellos no puede ser independiente.

Los seguros de vida pueden clasificarse en tres grandes grupos, dependiendo de las necesidades de cada persona o familia:

Seguro ordinario de vida. Es un plan que proporciona una protección vitalicia y se basa en el supuesto de que el asegurado pagará primas hasta su fallecimiento.

Este seguro es relativamente caro, ya que existe certeza de que el riesgo de fallecimiento efectivamente ocurrirá.

En los planes ordinarios de vida, la prima que se paga tiene dos componentes: una parte sirve como reserva para construir, con el paso de los años, la suma asegurada que algún día tendrá que pagarse. El remanente es la parte que se paga por cubrir el riesgo de una muerte prematura.

Existe también una variante llamada vida pagos limitados, en los cuales la prima (mucho más alta), se paga durante un cierto número de años, al final de los cuales la prima se considera pagada en su totalidad y otorgan una protección vitalicia.

Seguro de vida temporal. Como su nombre lo indica, proporciona protección durante un número limitado de años, pagándose la suma asegurada correspondiente únicamente si la muerte del asegurado se produce durante el plazo contratado.

Este seguro tiene la ventaja de ser más barato, ya que la prima se calcula con base sólo en la probabilidad de que el asegurado fallezca durante la vigencia del seguro, de acuerdo con su edad y tomando como referencia las tablas de mortalidad.

Además de ofrecernos protección solamente durante el tiempo en que realmente la necesitamos, algunas compañías nos ofrecen la posibilidad de renovación automática, sin necesidad de examen médico, en caso de que al vencimiento todavía requiramos de él.

Seguro de vida dotal. La palabra dotal viene de dote , es decir, de recibir una cantidad de dinero. Hay dos tipos de seguros dotales:

1- Dotal puro. Éstos son en realidad seguros de sobrevivencia , en los que la suma asegurada no se entrega a la muerte del asegurado, sino únicamente si éste sobrevive al final del plazo contratado. Por sus características, no son planes que se promuevan mucho en México. Se contratan generalmente a plazos cortos y pueden verse como una inversión.

2- Dotal mixto. Es una combinación de un dotal puro, con un seguro de vida temporal. Algunas aseguradoras los venden como planes de jubilación o de retiro y otras como línea universal . Tienen la característica básica de que la suma asegurada se entrega si el asegurado fallece durante el plazo contratado, o bien, si sobrevive al final de dicho plazo.

Las primas de estos seguros son elevadas, ya que tienen dos componentes:

una parte se invierte para constituir la suma asegurada que tendrá que pagarse al vencimiento y otra es la que corresponde al seguro temporal, que sirve para cubrir el riesgo de morir antes del periodo pactado.

Los dotales mixtos deben contratarse siempre en monedas que protejan el poder adquisitivo de la suma asegurada, ya que son compromisos a muy largo plazo y no valdrá lo mismo un peso ahora que dentro de 30 o 40 años.

Por ello, las aseguradoras ofrecen planes en dólares, en Udis o en unidades monetarias creadas por ellas mismas y registradas ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).

La decisión sobre qué tipo de seguro de vida nos conviene contratar depende de nuestras necesidades económicas y del monto de prima que podemos pagar.

Las personas que desafortunadamente tienen hijos con alguna discapacidad que les impida generar ingresos por sí mismos, probablemente requieran protección de por vida y con una suma asegurada alta.

Sin embargo, si uno tiene el hábito de ahorrar para su retiro y nuestros hijos tienen amplias posibilidades de desarrollo, seguramente requeriremos sólo de un seguro temporal.

A las personas a las que se les dificulta mucho ahorrar de alguna otra manera, un dotal mixto puede ser una alternativa ideal de protección e inversión para ellos.

Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com