De acuerdo con las estimaciones más recientes de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la tasa de deserción en el nivel medio superior se ubica en 14.5%; además, según una investigación de la Subsecretaría de Educación Media Superior, 38% de los abandonos se debe a la falta de recursos financieros en el hogar.

Este obstáculo en el camino, desde una perspectiva simplista, no parece imposible de superar: con acceso a un financiamiento, las familias evitarían la deserción de un preparatoriano. Por desgracia, el remedio no es tan sencillo, y en ello influyen las prácticas financieras de los mexicanos, especialmente su aversión a los créditos formales , comentó Alejandro Rivero-Andreu Salas, director general de Finae.

En la pasada Encuesta Nacional de Inclusión Financiera se indicó que cerca de 20 millones de adultos mexicanos sólo recurren a préstamos informales que reciben de familiares, amigos agiotistas o tandas, los cuales no ofrecen soluciones de largo plazo e implican condiciones de pago abusivas, lo que también puede deteriorar relaciones personales.

Según el directivo, de acuerdo con un sondeo de escala nacional, más de 50% de los adultos mexicanos no confía en las instituciones bancarias; en un periodo de cinco años 47% recurrió a los financiamientos informales, y 67% opinó que los bancos abusan de las personas.

El entorno no podría resultar más contradictorio: jóvenes que abandonan la educación media superior por falta de recursos financieros y familias que no tienen buenas opciones para conseguir el capital necesario. ¿Cómo superar esta circunstancia? Olvidándose de prejuicios financieros y privilegiando el análisis.

Este proceso inicia con entender que un instrumento financiero no debería evaluarse con la escala de bueno o malo . Un crédito, como una tarjeta bancaria o una hipoteca, es una herramienta que debe apreciarse desde la perspectiva de la meta que se desea conseguir.

En el caso concreto de alternativas especializadas en financiamiento educativo el director explicó que deben ser evaluadas con detenimiento y consideró que deben tener ciertas características, como claridad en los requisitos y los trámites, alianzas con instituciones académicas de reputación probada, tasa de interés y pagos fijos, plazos razonables para liquidar el crédito y consentimiento para aprovechar becas académicas así como pagos adelantados sin penalización.

En realidad, aprovechar un crédito para asegurar una formación universitaria no tendría que asustar a nadie , comentó Alejandro Rivero-Andreu Salas.

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