El vertiginoso aumento en los gadgets que puede portar una persona actualmente provoca que ante un asalto, sus pérdidas puedan ser mayores, y a veces no es tan sencillo como dejar estos dispositivos en casa, sobre todo al ir a clases.

De ahí que asegurarlos pueda considerarse una inversión, que realmente depende del tipo de electrónicos que se protege, su marca y antigüedad, ya que en algunos casos podrían valer el pago de las primas mensuales y en otros resulta muy caro.

Se han vuelto muy populares, pero hace 20 años ya se quería asegurar las primeras computadoras y lo que decían las aseguradoras es que las pólizas son para cosas que puedan dañar la economía de las personas de manera muy importante, no para asegurar cosas pequeñas, porque si se dedicaran a eso a nadie le conviene , consideró Eloy López, director de Previsión Financiera Integral.

Por su parte, Caroline Bertrand, directora de Mercadotecnia y Comunicación de AXA Seguros, asegura que las pólizas para proteger gadgets o electrónicos han ido en aumento debido a que la demanda de los dispositivos electrónicos cada vez es mayor, al incremento de robos y la percepción de inseguridad.

A pesar de que la relación de primas con el costo del gadget asegurado puede no ser tan atractivo, Rafael Melchor López Gascad director comercial de Seguros Banamex, refiere que el atractivo de estas pólizas son sus agregados como asistencia médica y legal.

¿Cómo funcionan estos seguros? Al igual que otras pólizas, el cliente paga un costo mensual (prima) por asegurar un bien por una suma determinada, que en el caso de la póliza de Seguro de Electrónicos de AXA y HSBC es de 15,000 pesos, aunque a diferencia de coberturas para otros bienes, esta cantidad puede servir para proteger varios dispositivos.

Una cobertura similar brinda Banamex, llamada Protección 360, que ofrece sumas aseguradas que van desde 3,000 hasta 20,000 pesos por primas que oscilan entre 52 y 189 pesos mensuales.

Despojos contra la voluntad del cliente están cubiertos, y la asistencia legal no se limita a siniestros relacionados con el robo , añadió López Gascad.

Cuidado con la depreciación

Al hablar de las sumas aseguradas, y para determinar si estas pólizas son convenientes, es importante tener en cuenta un efecto muy importante: el de la depreciación.

La depreciación es la pérdida del valor de un bien a través del tiempo, por lo que en el caso de los seguros esto cobra un papel muy relevante, ya que la cantidad por la que se indemnizará al cliente no necesariamente será la cantidad que se pagó por el bien, ya que al momento del robo o siniestro puede haber perdido valor dependiendo de qué tan viejo sea el objeto.

Para saber qué proporción del valor de su celular podría regresarle una aseguradora en estas coberturas es necesario saber qué valor se compromete a pagar, que frecuentemente es el valor real, es decir, el que tiene el celular en el mercado al momento del robo después de descontar la depreciación por uso.

La depreciación por uso que toman en cuenta ambas coberturas mencionadas es de 1% mensual, es decir, de 12% anual, pero es importante reiterar que esta depreciación se suma a la que el celular haya sufrido en valor mercado.

Aquí es cuando influye de manera importante la marca de celular o gadget en cuestión, ya que según un estudio del portal ?musicMagpie.co.uk en Reino Unido, el smartphone HTC One M9 perdió en su momento hasta 65% de su valor en el mercado en cuestión de meses, mientras que un iPhone 4 ha conseguido conservar 39% de su valor a pesar de haber sido lanzado hace cinco años; sin embargo, el iPhone 5 perdió 66% a ocho meses de su lanzamiento.

Además, esto es en el caso de los celulares (para los que el directivo de Previsión Financiera Integral recomienda los planes que ofrecen las compañías telefónicas), ya que para el caso de otros electrónicos como laptops o tablets la depreciación por uso de 1% mensual se mantiene, pero el valor de mercado del producto puede variar en menor medida.

Como en toda póliza de seguro, la que cubre a los gadgets contiene exclusiones, es decir, excepciones donde la aseguradora no se compromete a pagar una indemnización.

Algunas que este tipo de seguros comparten son las pérdidas (o robo sin violencia) o daños parciales del equipo; daños derivados del propio funcionamiento del aparato; o daños que sean consecuencia directa del funcionamiento prolongado.

Además, daños por interrupción o fallas en el suministro de corriente eléctrica; por falta de mantenimiento o limpieza; o los causados por cualquier tipo de virus informático.

juan.tolentino@eleconomista.mx