Lectura 2:00 min
Cómo evitar el caos financiero
Los otorgantes de créditos están cada vez menos dispuestos a conceder más de lo que las personas pueden pagar, de esa forma evitan el incumplimiento en pagos.

Hace sólo unos meses todo era festejo porque Jorge Robles había conseguido trabajo, un muy buen empleo.
Ahora no sólo la alegría se esfumó, sino también la tranquilidad en su hogar, porque su madre se queja de recibir todos los días llamadas de ejecutivos de bancos y de tiendas departamentales, que profieren amenazas porque Jorge no paga.
Carmen se reprocha ahora no haber formado a su hijo en la administración del dinero.
Y es que en unos cuantos meses compró desde ropa y accesorios, hasta una motocicleta, todo a crédito.
Y si bien Carmen intentó disuadirlo de contraer tantas deudas en un tiempo tan corto, Jorge le aseguró que no habría problema, que le alcanzaba para todo.
Los expertos en asesoría financiera reconocen que son más los que debutan en el uso de préstamos sin ninguna capacitación previa.
Ivonne Ochoa, experta en asesoría financiera a otorgantes masivos de crédito, refiere que las empresas están cada vez menos dispuestas a dar más crédito del que el usuario puede pagar.
Refiere que las situaciones de impago se presentan más en clientes nuevos que en cuentas de experimentados usuarios, conforme a estudios que los propios otorgantes encargan a empresas especializadas.
Y es que a su juicio la práctica hace al maestro, y en materia de créditos no hay excepción. Al disfrutar los beneficios de las compras de pago diferido, las personas procuran pagar puntualmente para mantener su prestigio y obtener más financiamiento, incluso de mayor monto.
Esto les permite aprovechar ofertas, promociones, descuentos que hacen posible incorporar bienes al patrimonio sin elevar más el costo.
Ochoa pondera las políticas que reducen los requisitos de otorgamiento de empréstitos con base en la experiencia que ya se aplican en México.
Por lo pronto, Jorge Robles ya manchó su expediente crediticio con notas negativas de las entidades que accedieron a financiar sus compras.
Y si bien ahora le parece una molestia menor, más adelante considerará una calamidad haber perdido su reputación como usuario de crédito, cuando le nieguen préstamos de mayor trascendencia.
mtizq@eleconomista.com.mx