El tema de la salud, aunque debería de ser una preocupación de manera constante a lo largo de nuestra vida, se convierte en una prioridad de mayor delicadeza conforme la edad para el retiro se acerca, fundamentalmente por dos razones: su progresiva fragilidad, y el agresivo incremento en los gastos dedicados a ello.

Esta consternación se ve representada en 51% de las personas mayores de 65 años que define su estado de salud como regular, mal o muy mal; mientras que 37% afirma que se encuentra bien, y sólo 12% encuentra su situación como muy bien, según la Encuesta nacional sobre la situación que enfrentan las personas en edad de retiro, de Consultores en Investigación y Comunicación (Cinco) y la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore).

Dentro de toda la línea de tiempo, desde que se nace hasta que se cumplen 60 años, el gasto (en salud) se mantiene bajo, ya que puede fluctuar en alrededor de 30,000 pesos anuales; sin embargo, a partir de los 60 se dispara por las tasas de mortalidad y comienza a ser mucho más grande, por lo que las aseguradoras reflejan esa cantidad en el costo del seguro, por lo que se vuelve impagable , advierte al respecto Alfredo López, director socio de Plenitus.

Dicho en otras palabras, los seguros se hacen cada vez menos costeables en el momento en que más los necesitamos, y peor aun: la mayoría de las aseguradoras deja de ofrecerlos a clientes cuya edad oscila entre los 60 y 65 años, precisamente por el riesgo que puede representar este segmento, o bien, tienen primas demasiado altas.

Esto supone una gran vulnerabilidad para la salud de las personas mayores, pues el costo promedio para el tratamiento de algunos de los padecimientos más frecuentes en esta etapa puede ir desde 32,000 pesos para luxaciones, esguinces y desgarros, hasta casi 100,000 pesos cuando se trata de enfermedades del corazón.

Hay clientes que han tenido seguro médico siempre y nunca lo han usado, y cuando llega el momento de hacerlo, se vuelve impagable , refiere López.

Requerimientos, cada vez ?más difíciles de cumplir

Una vez superada la barrera de los 65 años, los requerimientos para ser candidato a una póliza de gastos médicos son más difíciles de cumplir por el deterioro de la salud que pueda sufrir el asegurado.

Aceptamos a gente sin límite de edad, pero con condiciones específicas de salud, lo que implica la realización de varios estudios como requisito para conocer la situación en general de la persona , refiere López en cuanto a los servicios de Plenitus.

Estos estudios, detalla, son de carácter clínico para sangre y orina, así como un electrocardiograma, con lo que el médico de la aseguradora determina si es viable tener a la persona dentro del seguro de gastos médicos. Desde un inicio se le dice al cliente si se le puede aceptar o no, y bajo qué condiciones , añade.

El costo puede aumentar mediante una extraprima, para quienes tienen ciertos padecimientos. Por ejemplo, alguien que padece diabetes tipo 2 (que implica una resistencia del cuerpo a la insulina), pero que la mantiene controlada, puede ser aceptado con un costo adicional.

El mismo caso se da para adultos mayores con problemas de hipertensión o de colesterol, quienes pueden ser aceptados por alguna aseguradora siempre y cuando padezcan sólo una de estas enfermedades, y de manera controlada.

Además de Plenitus, empresas como Plan Seguro, Thona Seguros y Neosalud Seguros son algunas de las que ofrecen estas protecciones para sus afiliados, en algunos casos, hasta los 69 años y con límite de cobertura, y en otros, sin límite en la edad ni en la suma asegurada. La tendencia, sobre todo en estos casos, es que entre más pequeña sea la cantidad, más costoso será el seguro.

Asimismo, si tiene un historial como cliente de alguna aseguradora puede haber mejores costos si desea continuar protegido por ella como adulto mayor.

Existe una notable diferencia en los precios de las aseguradoras respecto de las Instituciones de Seguros Especializadas en Salud, cuyas pólizas pueden ser entre 35 y 40% más baratas, detalla López, a lo que añade que si bien el costo de las anualidades no es bajo, sí es más accesible que para las aseguradoras no especializadas.

Además de la edad, otras variables que influyen en el costo de las coberturas son el género y la ciudad donde se radica, ya que las compañías zonifican su tarifa dependiendo de esto último. La Ciudad de México es la más cara y las poblaciones pequeñas son, por lo general, más baratas , amplía López.

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