Pagar un adeudo tendría que ser un proceso sencillo: se paga lo que se debe y no hay más. Sin embargo, hay varios escenarios en los que el deudor debe cuidar con quién trata sus compromisos, y cómo se gestionan los montos que liquida.

Recordemos que hay dos figuras con las cuales podemos negociar un adeudo: el acreedor, que es la institución que otorgó el préstamo (como pueden ser un banco, establecimiento comercial, etcétera), y un despacho de cobranza, que puede contactar al deudor cuando éste haya caído en mora o en caso de que el acreedor haya vendido la deuda en cuestión.

Los despachos de cobranza son la principal fuente de fraudes debido a que ofrecen descuentos (comúnmente conocidos como quitas) en los que se paga sólo una parte de la deuda, pero que en varios casos son solamente engaños para obtener un pago parcial de la deuda que, en ocasiones, incluso va a parar a una cuenta que no es la adeudada, refiere Ángel González Badillo, director general de la organización Defensa del Deudor.

“Esto lo hacen porque el cobrador al final tiene un trabajo: recuperar el dinero. Les imponen metas que tienen que cumplir todos los meses y los presionan mucho sus superiores, por lo que es una ‘técnica’ de cobranza, por llamarla de alguna manera, al ofrecer un descuento vía llamadas telefónicas e incluso por cartas. No obstante, al no ser un ofrecimiento directo del acreedor, éste lo toma como un pago parcial. Dejan de molestar al cliente porque hubo un pago en ese momento, pero después de un par de meses vuelven las llamadas, cartas y visitas porque el adeudo persiste”.

Busque certeza al cumplir con sus pagos

Aunque el primer consejo siempre es tratar de negociar siempre directamente con el acreedor (el banco o establecimiento comercial), en ocasiones no es posible por políticas de la empresa, por lo cual le consignan la recuperación de la deuda a un despacho cobranza, y todos los trámites se tienen que hacer a través de ellos.

Sin embargo, hay maneras de asegurarse de que una negociación se está llevando de la manera adecuada.

La primera es procurar que todo ofrecimiento se haga por escrito. “Las llamadas telefónicas supuestamente quedan grabadas, pero no hay folios, o luego le dicen que primero pague y luego le hacen llegar la carta”, explicó el especialista.

Negociar un adeudo, agregó, es buscar nuevos términos y condiciones del contrato que se firmó para obtener el crédito, por lo que se necesita un documento que respalde de manera física todos los cambios que se hagan a ese contrato. Este documento se conoce como carta convenio, y sustituye en su clausulado la forma en que se paga la deuda, con lo cual el contrato original queda nulo.

Asimismo, el ofrecimiento debe estar correctamente estructurado, ya que no cualquier documento puede fungir como una carta convenio. “Es importante que se verifique que el contenido cumpla con todos los requisitos legales necesarios para que sirva, en caso de que el acreedor incumpla con este acuerdo, como prueba ante instancias como Condusef y Profeco”.

Finalmente, es recomendable verificar el descuento que le están ofreciendo directamente con su acreedor.

“De nada sirve una carta de convenio perfectamente elaborada sin que el acreedor sepa de esto. Hemos tenido muchos reportes de personas a quienes les llegan supuestas cartas convenio bien hechas, incluso con los logos del banco, y pagan porque aparentemente todo está en orden, pero resulta que como el banco no estaba enterado, no les dan el descuento. Al reclamar y tratar de ubicar a la persona que hizo el ofrecimiento resulta que no trabaja ahí. Es recomendable contactar al acreedor a través de la Unidad de Atención Especializada, o a los teléfonos de contacto, para que reconozcan el descuento”, exhortó Ángel González Badillo.

La importancia de darle seguimiento a su historial

Otro de los posibles fraudes es la amenaza de que su deuda ha sido vendida a un adquiriente de deuda, con lo cual los cobradores intimidan al usuario para pedirles que paguen a otra cuenta que no es del acreedor, y por lo cual el banco nunca recibe ningún pago.

Sin embargo, la venta de deudas sí es una práctica legal y habitual. Para saber si su deuda fue vendida la mejor forma es consultar su reporte de crédito especial en Buró de Crédito o Círculo de Crédito.

Si su deuda fue vendida, aparecerá en la sección general el adeudo original en ceros, y en el detalle podrá apreciarse la leyenda ‘CV (cuenta vencida vendida)’ y el nombre del adquiriente o la empresa que compró la deuda.

Para cerciorarse de que su deuda fue vendida a esta figura, o para asegurarse de que la negociación que le proponen tiene validez con esa empresa, puede buscar sus datos de contacto en sitios como el Registro de Despachos de Cobranza de la Condusef. Con estas herramientas podrá asegurarse de que el convenio al que llegó con su acreedor tenga validez y no le traerá problemas.

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