La recuperación del precio de la mezcla mexicana en el primer trimestre del año fue el principal factor para que las finanzas públicas de Campeche y Tabasco se recuperaran.

De hecho, estas entidades petroleras trazaron una pendiente contraria a la nacional en transferencia de recursos federales.

Las participaciones (Ramo 28) presentaron un aumento anual de 0.3% en términos reales durante los primeros tres meses del 2018, menor al crecimiento de 19.4% en igual periodo del año pasado, mientras la variación de 17.1% en Campeche fue el mejor primer trimestre en los últimos seis años. Tabasco pasó de una disminución de 6.2% en el 2017 a un ascenso de 2.4% este 2018, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El Ramo 28 pertenece al gasto no programable (ejercicio libre de recursos por parte de las administraciones estatales y municipales), cuyo monto obedece a la capacidad recaudatoria mediante impuestos e ingresos petroleros, lo que significa una dependencia de la actividad económica y petrolera de las entidades.

Es decir, Campeche y Tabasco mostraron signos de recuperación en algunos sectores económicos, que, a su vez, incidió en mayor dinero público.

La historia de desasosiego económico de estos estados comenzó a mediados del 2014, cuando el precio de la mezcla mexicana emprendió su declive. El 20 de junio de dicho año la cotización alcanzó los 102.41 dólares por barril y llegó a 18.90 el 20 de enero del 2016, su nivel más bajo, exhibiendo una pérdida de 81.5% entre estos puntos.

La recuperación de la mezcla inició en el primer mes del 2016, momento que tocó mínimos históricos. El precio promedio del primer trimestre del 2018 fue de 56.79 dólares por barril, 28.1% más que en los primeros tres meses del 2017 y 117.0% mayor que en el mismo lapso del 2016 (26.17 dólares); no obstante, aún está por debajo del registro del 2014, de 92.47 dólares.

Por su parte, la producción de petróleo crudo en el país mantuvo una media de 2.55 millones de barriles al día entre el 2010 y el 2013; al año siguiente emprendió una dirección descendente.

Apenas a finales del 2017 e inicios de este año, exhibió una ligera recuperación. En marzo, la producción llegó a 1.86 millones de barriles diarios, 7.7% mayor a los 1.73 millones en septiembre del año pasado, fecha en la cual dibujó una tendencia alcista.

Estos factores inciden directamente en aquellas entidades que dependen de este sector, como Campeche y Tabasco, donde la minería petrolera aporta 80.3 y 54.1% del Producto Interno Bruto (PIB) estatal, respectivamente.

En menor medida, se encuentran Veracruz (5.1%), Chiapas (3.6%), Tamaulipas (2.9%), Puebla (1.0%), Nuevo León (0.3%), Coahuila (0.05%) y San Luis Potosí (0.03 por ciento).

Capacidades

Esta mejora en la industria petrolero tuvo efectos positivos en las finanzas de los principales estados relacionados con el sector citado; el apartado de participaciones es el de mayor contribución en el gasto federalizado, que es el total de las transferencias de recursos a las entidades federativas y municipios.

El crecimiento de 17.1% a tasa anual real del Ramo 28 en Campeche durante los primeros tres meses del año fue consecuencia de los incrementos de 21.0% en Fondo General (representa 59.0%  del total de participaciones del territorio), 7.2% en Fondo de Extracción de Hidrocarburos (19.6%), 62.3% en Fondo ISR (Impuesto sobre la Renta) (9.2%), 2.0% en Fondo de Fomento Municipal (3.9%), los rubros con mayor peso.

También resalta el ascenso de 7.2% en Derecho Adicional sobre la Extracción de Petróleo, otra prueba de la recuperación del sector petrolero.

El Fondo General se constituye con 20% de la Recaudación Federal Participable y se distribuye según la Ley de Coordinación Fiscal, que atiende criterios recaudatorios y de contribución económica, ponderados por población. Mientras el Fondo de Fomento incentiva la recaudación local, así como la coordinación entre demarcaciones y el gobierno estatal para la administración del Predial, a fin de aumentar la recaudación de este impuesto.

Por ende, las variaciones de estos fondos demuestran una mejor capacidad recaudatoria. Y el relacionado con el ISR manifiesta avance del mercado laboral, el cual se vincula con la llegada de inversiones.

De los 13 fondos que integran al Ramo 28, siete mostraron disminuciones, resaltando los correspondientes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) (18.4%) y al de automóviles nuevos (2.2%), cuya lectura es de un consumo interno todavía débil en algunos aspectos de la economía campechana.

El incremento anual de 2.4% real en las participaciones de Tabasco entre enero y marzo del 2018 se explica, particularmente, por las alzas en Fondo de Extracción de Hidrocarburos (7.2%), Fondo General (7.8%), Fondo de Fomento Municipal (9.8%) y  Derecho Adicional sobre la Extracción de Petróleo (9.9%), que suman 79.3% de los recursos totales.

Los descensos se presentaron en Tenencia, IEPS a gasolinas, Incentivos Económicos, IEPS, ISR, compensación del régimen de pequeños contribuyentes y del régimen de intermedios, así como en fiscalización.

ZEE, declaradas

A este contexto se suma que recientemente el presidente Enrique Peña Nieto firmó los últimos dos decretos de declaratoria de Zona Económica Especial (ZEE), correspondientes a Campeche y Tabasco, las cuales se agregan a Puerto Chiapas, Coatzacoalcos, Lázaro Cárdenas-La Unión, Progreso y Salina Cruz.

La ZEE de Campeche representa la mayor gestión económica de la entidad, una oportunidad de diversificar e impulsar la economía con acciones productivas mediante incentivos atractivos para la inversión nacional y extranjera, manifestó el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico estatal, José Domingo Berzunza.