Monterrey, NL. Debido a que la recuperación económica en la entidad está ocurriendo a través de los servicios tercerizados, la industria de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), estima cerrar el año con un crecimiento del 6% y tiene la expectativa de que en 2022 se acelere más el crecimiento, comentó a El Economista, Ángeles Vela, directora del Clúster de Tecnologías de Información y Comunicación de Nuevo León (Csoftmty).

“La industria se ha ido recuperando, esperamos un crecimiento del 6% aproximadamente, es uno de los sectores menos afectados por la pandemia, sobre todo los nichos de alta especialidad como analítica de datos, inteligencia artificial, servicios y ciberseguridad, por ejemplo”, destacó la directiva.

Como se recordará, en 2020, con el confinamiento hubo un boom de plataformas virtuales de negocios y educativas y la demanda se triplicó. Por ello, las empresas han tenido que invertir en tecnologías para estar más cerca del cliente, logrando cada vez una mayor demanda de estos servicios, así como de personal especializado.

La tercera ola de la pandemia bajó en el mes de septiembre, principalmente por una vacunación masiva entre toda la población, de ahí que no ha sido un obstáculo para que la industria siga operando.

Lo que sí ha restringido el crecimiento del sector es la escasez de semiconductores, porque afecta los tiempos de entrega de los equipos que forman parte de los proyectos integrales de las empresas, mencionó.

“Anteriormente se tenían tiempos de entrega de 4 a 6 semanas y ahora se están yendo a 15 semanas aproximadamente, estos equipos son complementarios al software o servicios de TIC”.

“La nube ha resuelto algunos temas, en el sentido de que en algunos casos se emplea en lugar del hardware; sin embargo, no ha resuelto todos los temas. Lo que están haciendo las empresas es considerar en sus proyectos estos tiempos para que no les afecte tanto en las entregas”, recalcó.

En su opinión, el desabasto de microcomponentes, es parte de la guerra comercial entre Estados Unidos y China que inició el ex presidente Donald Trump, en donde se les impone aranceles a los bienes intermedios como los chips, contribuyendo también a la tardanza de la producción global.

Por otro lado, “la restricción estadounidense de exportar a ciertas empresas chinas de tecnología, incluyendo la más grande productora de chips de ese país, provocó la sobreacumulación de esos insumos en algunas organizaciones”, subrayó.

A esto se añadió la pandemia por Covid-19, alterando los patrones de demanda de los productos electrónicos, con una mayor demanda de semiconductores, "la cual se ha acentuado con el incremento no previsto de las órdenes de compra de esos insumos”.

Además, han surgido problemas de logística, que interrumpen la operación temporal de los puertos en Asia, y otros eventos, como un incendio en una planta de Japón y una gran sequía en Taiwán, afectando la producción global de chips, abundó Ángeles Vela.