De los 89 parques industriales con lo que cuenta el Estado de México, 50% opera en malas condiciones, denunció el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Mauricio Guadarrama Correa.

Dijo que ejemplo de lo anterior son los parques de Tenango y Atlacomulco, en el Valle de Toluca, que pese a los arreglos hechos en este último, los problemas en su infraestructura continúan, sobre todo en lo referente a vialidades y desazolve.

Sin precisar la cantidad de recursos económicos que la Iniciativa Privada (IP) destina para el mantenimiento de estos recintos, incluso para los que pertenecen al Fideicomiso para el Desarrollo de Parques y Zonas Industriales en el Estado de México (Fidepar), aseguró que a lo largo del año, de dos a cuatro veces hacen arreglos en las zonas.

La mayoría de los empresarios es muy puntual en el pago de nuestros impuestos, pedimos que por lo menos la autoridad correspondiente nos retribuya algo de ello en el mantenimiento de los parques industriales de la entidad , destacó.

SUFREN INUNDACIONES

Incluso, detalló que anualmente, de junio a septiembre en temporada de lluvia, aproximadamente 40% de las empresas se inunda como consecuencia de la falta de un sistema de drenaje eficaz que impide desembocar correctamente las aguas residuales, lo que deriva en inundaciones.

Por otra parte, el vicepresidente de la Asociación de Empresarios e Industriales del estado de México, Teodoro Martínez, urgió a brindar mayor apoyo a los parques industriales de Los Reyes, Chalco e Ixtapaluca, que consideró son los más abandonados.

Con el fin de resolver a corto plazo el problema, aseguró que los empresarios tienen la disposición de ayudar, participar e inyectar recursos para el mejoramiento de las zonas industriales, pues en ellas está el crecimiento, desarrollo y empleo de la entidad.

Asimismo, coincidió con el Presidente de la Canacintra y enfatizó que si bien no se reportan mayores afectaciones en estos recintos, hay preocupación e incertidumbre de la situación que se vive en Tenango y Atlacomulco, donde las pérdidas ocasionadas por los afluentes son millonarias.

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