Tijuana, BC. El gobierno estatal tiene como meta para este año, que Baja California pase del sitio 9 a los primeros tres lugares de competitividad en el ranking nacional, de ahí que se iniciaron pláticas con el ITESM para recibir orientación acerca de los inhibidores que se tienen que eliminar para ascender en el ranking.

Alfredo Babún Villareal, subsecretario de Desarrollo Económico del Estado (Sedeco), explica que es de especial interés mejorar los índices de competitividad de la entidad, ya que esto permitirá elevar el atractivo para la inversión de Baja California.

Ante ello, se han entablado mesas de trabajo con las investigadoras Marcia Campos Serna y Elvira Naranjo Priego, responsables de elaborar el Índice de Competitividad de los Estados por parte del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

El objetivo, explica el funcionario, es que las investigadoras conocieran los planes de trabajo de la Sedeco y del resto de las secretarías que integran el gabinete económico, así como los planes del sector empresarial. Asimismo, conocer la visión de las académicas sobre Baja California, desde el contexto nacional, así como las fortalezas y debilidades del estado.

Al respecto, la investigadora Marcia Campos resaltó que la entidad ha sido punta de lanza en muchos aspectos, entre ellosuna colaboración fuerte con el sector empresarial y el sector académico.

Y aunque el estudio que elabora el ITESM, del cual se prepara la edición 2015, ubica a Baja California en el lugar número 9 de competitividad, esto no quiere decir que no se siga avanzando en la región, dijo Campos Serna.

LO QUE HAY QUE TRABAJAR

Mientras, Elvira Naranjo, coautora del Índice de Competitividad, refiere que el reto para la actual administración es fortalecer las vocaciones productivas ya definidas, tales como los sectores automotriz, electrónico, aeroespacial, vitivinícola y logística, pues eso permitirá seguir siendo un competidor importante en el espectro nacional y mundial.

La entidad deberá avanzar en temas como el Crecimiento del PIB per cápita; Índice de inseguridad ciudadana y violencia; Delitos del fuero federal; Crecimiento de la productividad laboral; Crecimiento en el grado promedio de escolaridad; reducción de la Tasa de Fármacodependencia, entre otros.

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